OBRA EN PROGRESO (Notas de Autor)

Desde muy corta edad, quizá desde los cinco o seis años, supe que cuando fuese mayor sería escritor. Entre los diecisiete a los veinticuatro años traté de abandonar ese propósito, pero lo hacía dándome cuenta de que con ello traicionaba mi verdadera naturaleza y que tarde o temprano habría de ponerme a escribir libros. Todos los escritores son vanidosos, egoístas y perezosos, y en el mismo fondo de sus motivos hay un misterio. Escribir un libro es una lucha horrible y agotadora, como una larga y penosa enfermedad. Nunca debería uno emprender esa tarea si no le impulsara algún demonio al que no se puede resistir y comprender. Por lo que uno sabe, ese demonio es sencillamente el mismo instinto que hace a un bebé lloriquear para llamar la atención. Y, sin embargo, es también cierto que nada legible puede escribir uno si no lucha constantemente por borrar la propia personalidad. La buena prosa es como un cristal de ventana. No puedo decir con certeza cuál de mis motivos es el más fuerte, pero sé cuáles de ellos merecen ser seguidos. Y volviendo la vista a lo que llevo escrito hasta ahora, veo que cuando me ha faltado un propósito es invariablemente cuando he escrito libros sin vida y me he visto traicionado al escribir trozos llenos de fuegos artificiales, frases sin sentido, adjetivos decorativos y, en general, tonterías.

George Orwell, 1946


Introducción

En mi trayectoria como escritor he podido publicar un número considerable de libros (a la fecha, treinta y seis en total), y gracias a ellos sostener entrevistas, conversatorios y presentaciones, junto a periodistas locales y de diversos países de Latinoamérica. Revisando lo producido en el último lustro (2019-2024), el mismo me ha resultado, de un tiempo a esta parte, una labor estimulante como material de investigación, explorando la idea de tomar dichos testimonios como base conceptual que se prolonga mediante una progresión de anotaciones personales, en el cuales me explayo acerca de mi oficio y el proceso creativo, con el fin de proyectar la publicación online de esta serie de reflexiones, con la intención de relatar la íntima experiencia de un escritor independiente, a modo de compartir con colegas, lectores y gente afín al medio.

Considero que el legado creativo de un artista se revela de manera más completa si observamos y estudiamos detenidamente su cuerpo de obra. Por tal motivo, los ejes a través de los cuales se desarrollará el siguiente recorte comprenden: los inicios en la escritura, el oficio de la escritura, la inspiración y la experiencia personal, los procesos y métodos creativos, los desafíos de comunicar por intermedio de la escritura, la publicación autogestiva, el periodismo independiente, el estado de la cultura y el mercado literario en nuestro país, la concepción de cada libro editado y ciertas consideraciones estéticas e históricas sobre determinadas expresiones artísticas. Así es como nace el presente formato de publicación absolutamente digital.

En total, han sido un total de doce emprendimientos editoriales los que he podido concretar en mi recorrido profesional: la antología THE END, la serie ROCKEROS, el díptico ROCK DE MI VIDA, la saga GRANDES ESTRELLAS DE CINE, el quíntuple bookazine GABINETE DE COLECCIÓN, los catálogos visuales EL ASOMBRO SE PARECE A UNA FOTOGRAFÍA y FACTÓTUM, la trilogía poética INFINITO y los libros SENTIDOS REVELEADOS, 100 DIRECTORES DE CINE, HOMBRS, MITOS Y LEYENDAS y ESTO LO ESTOY ESCRIBIENDO MAÑANA.

El corpus que conforma mi itinerario editorial como autor no solo se manifiesta como una colección de trabajos individuales, sino que es posible vislumbrarlo como un íntimo viaje a lo largo de veinte años de trayectoria que permiten trazar una identificable evolución de ideas, en la perfección de la técnica y estilo que me caracterizan. Puedo vislumbrar cada obra en particular como un capítulo dentro de una narrativa personal que revela propias influencias, recurrentes obsesiones y la profundidad de mi continua exploración intelectual.

Al analizar mi propia realización en proceso, por medio de una sucesión de conceptos que vertebran tal abordaje, intento desentrañar las conexiones principales de la misma, en temáticas que resuenan y destacan la huella que todo creador imprime a su disciplina. La principal intención detrás de estas 'notas de autor' radica en que "Obra en Progreso", ensayo en primera persona, arroje luz sobre la riqueza y la complejidad que encierra nuestro quehacer, bajo la perspectiva de mi humilde contribución al ámbito literario y periodístico en el que me desenvuelvo.

PRIMERA PARTE

CAPÍTULO 1

EL OFICIO DE ESCRITOR

PORQUÉ ESCRIBIR

Escribir es una pasión, lo hago de forma pulsional, cada día de mi vida. Es indivisible a mí y es un acto sagrado, vital, que me conecta con mi creatividad y deseo nato de comunicar. Parte de allí y de la condición de que los seres humanos somos, conscientemente o no, máquinas narrativas en la quimérica búsqueda de escribir el mejor libro que nos gustaría leer. Responder a 'porqué escribir' es algo absolutamente personal. Mi principal motivación surge desde la síntesis de lo que cultural o artísticamente pueda sensibilizarte, y desde allí puedas trazar algún tipo de conexión intelectual o estética, al momento de expresarte. Indefectiblemente, todo ello pasa a través del tamiz de tus influencias más íntimas y sale al mundo de otra forma. A eso considero comunicar por medio de la escritura: es la necesidad de revelar al mundo algo de esa magia que te fue brindada al descubrir ese objeto de arte -una pintura, una poesía, una canción, una película- que inicialmente te maravilló. Transformándolo a través de la palabra escrita, tu propia voz, y buscando a través de ella suscitar múltiples sentidos en cada potencial lector. Esto ocurre desde el primer ensayo, la primera crónica o el primer poema que haya redactado, desde entonces hasta hoy. Ha sido un largo camino, hecho de enorme sacrificio, entrega e ilusión, en la continua motivación para desafiarme, renovarme y perfeccionarme en el campo de la escritura.

MOTIVACIONES EN LA ESCRITURA Y LA PROMOCIÓN CULTURAL

Principalmente, mi motivación radica en el deseo intrínseco de comunicar y la necesidad impostergable de pronunciarme acerca de aquello que estéticamente me conmueva. Compartir miradas acerca del arte que puede sensibilizarme, con el cual puedo conectar en múltiples niveles. Considero que la cultura es un eslabón fundamental de nuestra sociedad, un alimento espiritual a menudo subestimado. La cultura es educación y viceversa. Por ello, tenemos la misión, como educadores y comunicadores, de ser ese instrumento, ese canal, ese vehículo. Librar nuestra pequeña revolución, tan necesaria. Ensayar nuestro propio manifiesto anti-monotonía.

Como actores culturales, tenemos la responsabilidad de visibilizar material cultural, de divulgarlo y hacerlo accesible, entre la abundante mediocridad circundante. Hay artistas maravillosos creando en soledad y escritores magníficos con mucho de su talento volcado en páginas dignas de ser mostradas. Cineastas emergentes filmando con pocos recursos, músicos independientes recorriendo modestos escenarios y soñando con trascender. Como escritor, me veo en todos ellos profundamente reflejado. En lo personal y en adición, durante un lapso de siete años, implicó una gran responsabilidad el hecho de contar con un medio autogestionado (Revista Cultural Siete Artes) capaz de convertirse en esa invaluable vidriera a la que me refiero.

UN CONSEJO PARA QUIENES ASPIRAN A ESCRIBIR

Expresarte te da libertad, y esa condición implica poseer un tesoro incalculable. Nunca abandones tu sueño, nunca dejes una frontera por superar ni un límite por explorar. Nunca te prives de brindar al otro aquello que deseas comunicar, esa es tu voz. Pregúntate si estás donde quieres estar. Tu misión es tuya y de nadie más, complétala. Buscar la mejor versión de ti mismo es la mayor prueba de lealtad para con el propio talento. Indaga dentro tuyo lo más profundo que puedas, de allí salen verdades. La superación permanente nos hace mejor mañana que hoy. Ojalá estas palabras puedan inspirarte, como yo fui inspirado alguna vez.

ME HALLARÁN DEL LADO DE LA BELLEZA

Siempre al servicio de ella, como todo escritor y mente creativa, esto ha sido siempre así. Podríamos remontarnos a la noción de belleza y su relación con el hecho artístico desde el ideal clásico antiguo; la historia del arte occidental lleva dos milenios ligada a tal condición. Claro, eso no deja de ser solo una parte de la historia y sus arquetipos, a partir de gustos y modelos aprendidos, académica, familiar y culturalmente; afortunadamente hay mucho más por descubrir. No en vano, a nuestros días llegamos con diferentes concepciones que depositan el valor estético, ya sea, en los contenidos de la obra como en sus formas expresivas.

Personalmente, escribo en búsqueda de rastros de aquella belleza que pueda resonar en cada lector, depositando en él más interrogantes que certezas. Y si bien no acabo por descifrarlo en su totalidad, es un camino que asumo sin línea de llegada, sigo siendo un aprendiz. Con los sentidos plenos, la mente atenta, sensible y receptiva. Sigo alerta, intentado ser esa clase de intermediario que detecta cambios posibles, esa suerte de antena que capta y transmite lo que ocurre a su alrededor. Es nuestro oficio de artistas y creadores, aunque suene algo trillado. 


EL AUTOR COMO PENSADOR ESTÉTICO

El crítico de arte debe ser un puente entre la obra y el espectador, acercando distancias y pareceres entre el autor y el consumidor. El crítico está allí para dilucidar, desde su punto de vista, que es sumamente subjetivo y tan válido como tantos otros que habrá, qué es aquello que nos intenta decir una obra. Hacer crítica es un ejercicio estético, aventurándose entre los múltiples sentidos que un acto creativo encierra. No implica explicar, sino preferentemente relacionar conceptos. Hacer crítica es, también, vincular a otras experiencias artísticas. Esas influencias están visibles, no solo en la escritura crítica, sino que también en el consumidor promedio del arte y en el creador. En las relaciones, en lo alegórico, en lo que no está explícito y permite cierta libertad interpretativa.

Existe una verdad insoslayable: cada obra es hija de un espacio histórico capturado por los artistas. De allí parte la escritura crítica, del deseo de reescribir dicha realidad y de la verdad que ésta revele. Habla de aquello que está ocurriendo alrededor y cada interpretación posible corroe tal paradigma. Por más que el autor no lo sepa a ciencia cierta, está escribiendo de algo que lo precede. El arte sintetiza ideas existentes y, acaso, la labor del crítico puede ser entendida, también, como la de un facilitador de sentidos.

FICCIÓN, IMPROVISACIÓN Y HALLAZGOS INESPERADOS

El compromiso emocional, a la hora de llevar a cabo una creación literaria es un aliado indispensable. Todo proceso escrito adquiere su tono adecuado en la medida en que su ejecución y determinadas circunstancias le otorguen entidad y, en el proceso, nos estimulen. Si habláramos de creación y ficciones, cada protagonista de una historia aporta su singularidad al relato, dotando al mismo de dimensión. A menudo, la improvisación escrita permite encontrar la esencia humana, del modo más natural posible: la construcción parte de un profundo deseo intrínseco al autor, convirtiéndose este en la voz y el flujo de sus criaturas, como instrumento para que otro lector se reconozca (y reconozca a su creador) a través de ellos. Virtud ante la cual, resulta por demás infrecuente la indiferencia afectiva: determinado personaje nos generará inmediato rechazo o próxima cercanía.

Por otra parte, como creadores habitamos zonas más bien inciertas; solo se nos es brindado conocer una porción de esa verdad. El resto corre por cuenta de la imaginación, y no debemos reducirlo solo al plano racional. Nuestra mirada, tan singular e irrepetible, inventará la porción faltante de su silueta desdibujada, porque es parte del pacto espiritual de todo acto creativo. Entre más abstracciones, es preferible que sea tarea del lector descubrir algunos de sus velos. 

EN CONTRADICCIÓN CONMIGO NO ESTOY

A propósito de cierta clase de consecuencia moral que se exige al autor a la hora de otorgar voz a algunas de nuestras criaturas, elijo, a modo ilustrativo y a fin de evitar reproches fundados, la siguiente cita:

'…cada actor de una obra dramática debe hablar en ella el lenguaje establecido por el carácter que asume; que cuando es el personaje quien habla y no el autor, y que él no sabría más en ese caso que ese personaje, absolutamente inspirado por su papel, dice cosas totalmente contrarias a las que dice el autor cuando es él mismo el que habla. Por cierto, qué hombre habría sido Crébillon si siempre hubiera hablado como Artée; qué individuo como Racine, si hubiera pensado como Nerón; qué monstruo como Richardson, si no hubiera tenido otros principios como los de Lovelace…'

"EL AUTOR DE LOS CRÍMENES DEL AMOR A VILLETERQUE, FOLICULAR" (incluido en "IDEAS SOBRE LA NOVELA", Marqués de Sade, 1799)

EL LUGAR EN DÓNDE RADICA LA SENSIBILIDAD

Existen ciertas características innatas que traemos con incorporadas y nos hacen más afines a cierto tipo de sensibilidad estética. Por ejemplo, una capacidad de conmoverse con determinadas obras o apreciar cierto lenguaje con considerable nivel de detalle y profundidad, al cual el conocimiento técnico luego termina por enriquecer. Si bien el estudio pormenorizado y la formación en áreas específicas nos brinda herramientas e instrumentos para descifrar los sistemas, códigos y símbolos propios de cada expresión en particular, también existen otros factores más intangibles como la curiosidad, la inquietud y el asombro. Que pueden agudizarse, en tanto y en cuanto sea inagotable la propia capacidad para hacernos preguntas y aprender a observar, como llamo yo, de modo estético. De allí parte el desafío intelectual, más allá de las apetencias y competencias que nos definan. Cuestionar y debatir los 'porqué' de un sentido, el 'cómo' y el 'qué' en donde forma y contenido se amalgaman en una obra. Es esa preciada cualidad de buscar conquistar en cada interrogante, no una respuesta objetiva, sino canales de acceso a nuevos interrogantes que enriquezcan nuestro conocimiento. De alguna forma, esa obra allí presente que llamó tu atención está cuestionando tu realidad, porque toda mirada, bajo su tamiz tan singular e intransferible, corroe cierto paradigma.

Sin fronteras que condicionen el aprendizaje, incorporando el conocimiento sobre el lenguaje a nuestra infinita curiosidad, visualizaremos el profundo entramado que une determinada expresión artística con otra y en la riqueza que generan los nexos proferidos, es eficaz y comprobable, el acto interpretativo no hace más que beneficiarse. Y esto puede aplicarse también al oficio de escritor: es la mejor forma de perfeccionar y conocer nuestro arte, superando y expandiendo los límites expresivos del territorio que transitamos. La clave reside en que esa virtud de búsqueda sobre una verdad que nos transforme no nos abandone jamás.

QUIMERAS DE TODO ESCRITOR

Podemos como creadores, osar acercarnos a la verdad, que siempre será nuestra noción de realidad, desde nuestras propias coordenadas. ¿La única verdad es la realidad? Soñamos con arañar esa superficie, erosionar cierto paradigma. Buscar los modos estéticos y conceptuales de, artísticamente, representar cierta noción de realidad y microcosmos. Forma parte, en última instancia, de hacerse cargo del lugar que nos toca ocupar en el mundo, sobre cada artista recaen las propias miserias y los horrores de los que somos testigos. Es nuestra condición y continua materia creativa; nuestro pequeño hábitat hecho de obsesiones, influencias, filias y fobias. ¿Cómo definir el derrotero de nuestra propia trayectoria como reflejo de aquel factor externo que nos condiciona? Metafóricamente, podríamos vislumbrar una especie de continuidad, semejante a un 'work in progress' que se hace cada vez más inabarcable (más que nuestra misma existencia) a medida que transitamos un camino hecho de capas de complejidad y diversas profundidades. Vivir para escribirlo todo, tal vez, sea parte de la quimera de querer torcer las agujas del reloj todo cuánto sea posible. Es el sentido que nos impulsa, es el peso de los sueños. Para más simbolismos, pensemos en las peripecias, acrobacias y demenciales decisiones que necesitó atravesar un "Fitzcarraldo" (película de Wener Herzog, 1982) para convertirse en una obra monumental.

LAS PALABRAS

Filosas, hirientes, iluminadas, necesarias, urgentes, radicales, incorrectas. No nos hallarán en ningún lugar de comodidad o confort…de los cuales el escritor debería preferir ser removido. Materia creativa para todo quien se precie de tal, las palabras confrontan nuestras propias convicciones. Son flechas dirigidas hacia el centro de la conciencia de quien lee y resuena en ellas. Las palabras no tienen piedad y no deberían tenerla. Si están allí es que no hay página en blanco. El 'writer's block', definitivamente, es la máxima expresión de nuestro ego acorralado. Caso contrario, deberíamos internarnos en lo profundo del bosque, como J.D. Salinger y rogar que luego no saliéramos idénticos o inmunes a él. Como seres creativos lo sabemos: las palabras sin acción no significan nada.

GRATIFICACIONES DE LA PROFESIÓN (O NO)

Lo más gratificante de nuestra labor es saber que aquello que escribimos llegará a ojos atentos, a cerebros pensantes. Que, de cierta manera, sirvió para despertar interrogantes y llevar a cabo, inclusive, una puesta en debate de las propias ideas planteadas. Que pudo resonar, tocar alguna fibra y emocionar, más aún en estos tiempos en los cuales el contacto auténtico escasea. Es sumamente reconfortante, también, cuando una editorial confía en tu trabajo a la hora de editarte, haciendo realidad ese sueño, para que luego varias librerías te reciban. De esos pequeños y grandes triunfos se hacen los eslabones de nuestra trayectoria. Lo menos agradable del asunto quizás sea, para muchos escritores, no poder hacer del oficio un medio de vida. Darlo todo y encontrarse con un resultado más bien insuficiente. Al respecto, sabemos del estado de extrema fragilidad que vive el sector cultural en nuestro país, por décadas. Es desalentador tener que sortear, en algunas ocasiones, un aparato gigantesco de facilidades y conveniencias en donde todo se da por asumido por amor al arte. Nos quita valor como artistas, no nos legitima y acentúa injusticias. El de la escritura, es un camino arduo de recorrer para quienes lo hacemos desde la vocación y la independencia absoluta.

UN RÉQIUEM ORADO ¿A LO LEJOS?

Escribimos desde la necesidad, por lo que vivimos, luchamos y dejamos en el camino. Podría tratarse de una oración, de un dogma de fe. Podría repetirse como un réquiem a lo lejos…o al oído de quien decida escuchar. La materia de nuestra creación literaria son esas verdades impostergables que nos urgen a alivianar todo el peso posible. Escribir es una función vital, a la que me entrego con absoluto compromiso.

INSPIRACIÓN Y EXPERIENCIA PERSONAL

En nuestra profesión, es primordial no quedarse quieto y buscar nuevas formas para producir contenidos. En lo personal, suelo verme ecléctico, inconformista, siempre persiguiendo nuevos desafíos, maneras de comunicar, fronteras que superar; es mi naturaleza como ser creativo. La insatisfacción permanente es un gran motor.

Escribir es mi hábitat natural y es una actividad que no puedo dejar de hacer cada día. Un desafío que tomo con tal seriedad, igualmente lo es la labor de promotor cultural. Como regla, las ideas me exceden en el tiempo que dispongo para poder llevarlas a cabo. Es una lucha eterna que libramos, creo que nos ocurre a todos quienes creamos.

Si tuviera que volver a elegir, elegiría este mismo territorio de acción que tan bien me sienta, por otra parte, no sabría que otra cosa digna hacer de mi vida. Sabemos que ni las contingencias ni la coyuntura son sencillas, pero perseguimos nuevos modos de sortear obstáculos; también ahuyentar nuestro propio escepticismo, es parte de la lucha diaria.

La pasión por el oficio cultural, tanto como creativos o divulgadores, no deja de retroalimentarse. Es nuestro impulso y tendencia instintiva seguir haciéndolo aquello que prima, intentando de que cada día podamos ofrecer un hecho superador. Hoy mejor que ayer y mañana, mejor todavía. Esa es la mentalidad irrenunciable.

ESCRIBIR EL MEJOR LIBRO POSIBLE

Producir un libro es dejar un testamento cultural, una mirada estética sobre el mundo que nos sensibiliza y deseamos comunicar. Editar implica un largo proceso que abarca etapas de intenso trabajo, entregando el mejor producto que esté a nuestro alcance, traduciendo de la forma más precisa posible tus ideas y lidiando con esa condición tan intrínseca al artista que es la capacidad de satisfacción con la propia creación. Como seres creativos, vivimos en esa permanente búsqueda evolutiva de equilibrio, que durante el proceso mismo puede volverse francamente insostenible. Buscamos escribir el libro más grandioso que nos gustaría alguna vez leer, y, a veces, consideramos que, en verdad, es probable que llevemos escribiendo esta única y gran obra a través de los años que conforman toda la vida. Como decía el autor mexicano Carlos Fuentes: simplemente porque no podemos hacer otra, escribimos para no morir.

CAPÍTULO 2

LOS DESAFÍOS DE COMUNICAR

UN CAMBIO DE PARADIGMA A LA HORA DE COMUNICAR

Como seres humanos en sociedad nos encontramos en un momento de absoluta bisagra, en donde nos encaminamos a fuertes cambios de paradigma: hoy en día contamos con una grandísima cantidad de información a las que tiene acceso el gran público, sin restricción alguna. A través de una infinita cantidad de medios y ofertas, el caudal de material disponible para consumo, sin filtro alguno, nos ofrece, por un lado, la posibilidad de apropiarnos, de forma simple y directa, de una fuente de conocimiento que siempre puede resultar provechoso para aquella persona que sea curiosa en conocer, en aprender y enriquecerse. Solventando esta mirada, cuanto más amplio sea el abanico de oferta, con más posibilidades contaremos como consumidores. La pluralidad es motivo suficiente como para celebrar.

Lo cierto es que, tanto como amantes del arte como actores de la cultura, nos encaminamos hacia la prevalencia de un relato cada vez más fragmentado: desde la cantidad de soportes digitales a través de los cuales se ramifica nuestro mensaje, pasando por la proliferación de pantallas que todo lo muestran sin condicionamiento y culminando en el vértigo incesante de estímulos en el que vivimos. Circunstancias que han llevado a una consabida licuación de contenidos, en dónde todo se sintetiza, mediatiza, difunde, expande y masifica. La instantaneidad es el signo de nuestro tiempo.

Aturdidas hasta la saturación, no resulta dificultoso cotejar que las nuevas generaciones no sólo han perdido el hábito de leer, sino que, gran cantidad de ellas, ha perdido la capacidad de sostener su atención sobre un texto escrito, en extensión y en profundidad. Como resultante, nos dirigimos hacia contenidos cada vez más edulcorados y suavizados, por ende, más fáciles de digerir. La pérdida es considerable e inmediata, y la mediocridad acaba por volverse costumbre, implicando ello un gran peligro, en detrimento de la capacidad de análisis y el debilitamiento de la ejercitación intelectual.

YO LECTOR, YO ESCRITOR

El trasvase de la escritura desde soportes analógicos a soportes digitales presenta conflictos relevantes que nos atraviesan, tanto como lectores o escritores, y debemos asimilar los enormes cambios que sufre el ámbito editorial en nuestros tiempos, los cuales afectan, no solo a la escritura, sino al lenguaje mismo.

Como ávido lector que soy, mi atenta mirada y apetito por aprender no se modifica. Si me dan a elegir, prefiero el formato tradicional del libro de papel, del cual soy un ferviente coleccionista. Adoro leer, es una gran conexión con mi esencia de eterno buscador. No agoto jamás mis ganas de conocer nuevos mundos y los libros resultan un compañero de viaje insustituible, sin moverte de tu lugar. Como escritor, prefiero editar libros en ambos formatos, mientras pueda; ello amplía tus posibilidades de llegada al público en general. Si bien considero que el libro de papel tiene su encanto único, comprendo que la globalización del material literario y el acceso que tenemos a través de Internet, soportes y plataformas, hace posible la proliferación del formato digital, inclusive llegando a lectores de todo el mundo. Aspecto que democratiza lo suficiente el contenido.

El logro personal a través del cual, desde la escritura independiente y autogestionada, haya podido llegar con mi obra publicada a lectores de otros países y entablar contacto con ellos es algo sumamente valioso.

EL OTRO DESAFÍO

El notorio cambio en la velocidad y en las dinámicas a la hora de comunicar y difundir cultura en pleno siglo XXI nos obliga a no perder el incentivo y recurrir a nuestra creatividad, de modo constante. Puede que se modifique el instrumento, en otras palabras 'la herramienta', pero el fin buscado es exactamente idéntico al que varias generaciones con antelación a la nuestra conocieron. Cada era, etapa o época ofrece su singularidad, y existe una ganancia, una pérdida y entre medio de ellas una serie de variantes a las que, como comunicadores, pedagogos o gestores culturales, debemos adaptarnos.

Sin embargo, no se trata de que tu estilo literario, métodos de escritura o ejes temáticos a abordar deban ceder o verse influenciados por las modas o el perfil de aquellos lectores que han crecido en un mundo hiper-digitalizado y conectado. Bajo nuestro rol de comunicadores, se vuelve imprescindible la capacidad de renovar el propio interés de bucear en los entresijos del lenguaje y su infinita riqueza, conociendo el camino que recorres. Tener esa noción del territorio en el que creas forma parte de esa capacidad de actuar llamada 'en modo versátil'. Debemos de permanecer muy atentos a cómo el paradigma se modifica, en tanto a los modos de producción, exhibición y consumo que nacen. Entender qué se nos pide y se nos requiere como actores culturales. Esa visión anticipatoria es indispensable para no quedar fuera en tiempos tan vertiginosos.

NUEVAS FORMAS CRECEN

Intentemos trazar una especie de puente entre dos siglos y será sencillo elaborar una clara analogía. Al igual que es un hecho demostrado lo profundamente que el cine -un arte híbrido y tecnológico por antonomasia, producto de lo que a principios del siglo XX se consideraba tecnología de punta- se ha visto afectado e influido por la novela literaria decimonónica, los nuevos recursos y rutinas de expresión y comunicación que dominan el interés de las generaciones del presente desde la infancia y adolescencia -chats, videojuegos en grupo, mensajería compulsiva y comunicación en redes, emoticones o emojis, escritura multimodal-, estarían afectando e influyendo en la clase de literatura que prolifera dentro del rango etario considerado joven o iniciado. Léase, los escritores del futuro. ¿Qué clase de mentes estamos nutriendo y fomentando?

Esbozar un posible cuadro de situación respecto a las formas emergentes de comunicación/expresión/recepción versus las tradicionales y como estas se readaptan en otros medios y formatos de consumo coronados como 'práctica validada' requiere, muy posiblemente, de la distancia que otorga el tiempo. Evaluar la magnífica transformación histórica que estamos viviendo en este preciso momento, y sin la certeza sobre sus efectos a coroto o mediano plazo, nos podría precipitar a elaboraciones y evaluaciones tan inexactas como erróneas. Sigo permaneciendo a solas con tanta pregunta quebrada, ¡qué gran silencio!

CONSUMO NOCIVO

La expansión de los medios de difusión de masas ha tenido como principal efecto la segmentación del mercado en franjas generacionales, étnicas y sociales cada vez más estrechas. Bajo las coordenadas que actualmente nos dominan, el riesgo de orientarnos hacia un discurso cada vez más banal, superfluo y automatizado y, a la vez, de escasa reciprocidad entre quienes producen y consumen contenidos, es cada vez mayor. Este continuo in crescendo describe, a la perfección, a los llamados déficits de interacción. 

Directamente ligado a ello, observamos una cada vez más exigua virtud de la atención sostenida por una gran porción de jóvenes consumidores, y este indicio es solo la punta del iceberg. En tiempos dónde el genuino contacto humano se reduce, viéndose condicionado o cercenado (por ejemplo, en la última de las pandemias), el impacto en aquellas generaciones que maduran y se educan absorbiéndolo todo a través de una pantalla de ágil portabilidad -de modo por completo digerido y en detrimento de la capacidad de procesar e incluso cuestionar la información recibida- arroja síntomas preocupantes. El saldo de una dieta cultural resentida hasta el riesgo de volverse insalubre.

ADIOS AL LENGUAJE

Internet, como medio global, pluraliza y democratiza los saberes y la información al alcance, y esto es algo que aplica al ámbito cultural e impacta de lleno en el lugar que nos toca ocupar como comunicadores. Acerca de si se trata de algo favorable o no, depende del cristal con el que se mire, pero podríamos ponernos un tanto cínicos y revestir la reflexión de cierta complejidad: en esta era de igualdad, en donde el hombre moderno es como tal, la uniformidad más absoluta nos ha llenado de talentos.

Las redes sociales, factor comunicacional determinante en nuestros tiempos, pueden resultar una herramienta maravillosa, no obstante, su verdadero valor reside en saber utilizarlas para potenciar sentidos a nuestro provecho, en contrario a anularlos. De sobra sabemos el rol que juega el algoritmo al respecto, como elemento omnipresente dentro de una batalla competitiva tan intangible como feroz. ¿La información de la que decides hacer uso es realmente la que te preocupas en conseguir o la que con ingenio colocan delante de tus narices y mansamente consientes?

La globalización de los medios digitales, así como la integración de tecnologías y herramientas técnicas, nos brinda una generosa apertura en orden de facilitar la difusión y el acceso al conocimiento. En última instancia, los instrumentos están dispuestos a nuestro servicio para ser utilizados positivamente, como vehículo de ideas superadoras, aunque, con frecuencia, la ambición y la codicia humana se empecinen en demostrar y ejercer lo contrario. Nunca olvidemos que, es ley de nuestra condición, la solución siempre hace necesario al problema.

REVISTA CULTURAL SIETE ARTES

No podría contarse mi trayectoria como escritor y comunicador si no hiciera mención a los siete años que, con infinita pasión, dediqué al proyecto autogestivo que denominé Espacio Siete Artes, y de cuya matriz acabaría surgiendo la Revista Cultural Siete Artes. Una idea original personal, bajo la intención de impulsar y gestionar una marca de comunicación independiente. Con la inmensa responsabilidad y los gratificantes beneficios que la autonomía conlleva. Fui su director, editor de contenidos, encargado de comunicación y prensa y diseñador visual desde 2016 hasta 2023.

Revista Siete Artes fue una exitosa publicación 'punto com', dedicada a brindar contenidos acerca de actividades artísticas del plano nacional e internacional, recreando en sus páginas una cantidad y calidad de información no habitual en nuestro medio. Durante más de un lustro, la revista reunió las distintas opiniones de cada columnista, encargados de darle un formato sumamente atractivo a las diversas secciones que la compusieran. En ellas, fueron vertidas las miradas pluralistas de todos nuestros colaboradores. Quienes nos hayan visitado, pudieron disfrutar de entrevistas a destacados artistas, ensayos, cuentos, poesías, reseñas de muestras plásticas y fotográficas, análisis de libros, comentarios acerca de películas, teatro y discos, coberturas de shows musicales y, por supuesto, todo aquello que el colectivo Siete Artes considerara útil para el mundo de la cultura. Un espacio para pensar y vincularse.

Desde nuestro debut, fijé en la página de inicio, a modo de nota editorial, un texto perteneciente al escritor George Orwell, titulado "WHY WE WRITE" (Porqué escribimos). Orwell se explayaba acerca de cuatro conceptos: el puro egoísmo, el entusiasmo estético, el impulso histórico y el propósito político. No puedo más que identificarme y coincidir por completo.

ESPACIO SIETE ARTES

ESPACIO SIETE ARTES nació como una plataforma cuyo objetivo radicó en promover contenido independiente y original, pensado para un público moderno y curioso, acorde a las inquietudes y la instantaneidad de los tiempos que vivimos. Desde nuestro espacio, buscamos fomentar nuevas historias y formatos, en constante búsqueda creativa, enriqueciendo la experiencia del acceso a contenidos digitales de forma gratuita. Conocedores de las grandes ventajas de consumo que proveen los servicios de streaming de radio y las revistas digitales, colocamos a disposición de cada lector nuestro canal comunitario, alternativo y autogestivo en YoutTube, pensado como una gran biblioteca audiovisual, que fomenta la producción de contenidos culturales.

Por medio del colectivo comunitario que Siete Artes congrega, lideré un equipo de profesionales y fervientes amantes de la comunicación dedicados a impulsar y promocionar en medios diversas producciones culturales. La experiencia adquirida en este campo nos permitió desarrollar estrategias eficaces de difusión para alcanzar los objetivos fijados por cada uno de nuestros proyectos. Llevamos adelante actividades de prensa en materia de cine, teatro, música, exposiciones plásticas/fotográficas, producciones literarias y toda iniciativa que contribuya a la circulación de contenidos culturales. Desde el marco emergente, nuestro lema fue potenciar todo hecho artístico comprendiendo su relevancia y contexto, bajo la noción de que la cultura es una pieza esencial de nuestra identidad social.

La intención del trabajo en equipo brindado es ofrecer a nuestros consumidores del medio un nuevo servicio, respetando la integridad intelectual que respalda nuestra imagen y conociendo las propias necesidades del campo de la comunicación audiovisual del nuevo milenio.

Quiero aprovechar la ocasión para agradecer la participación semanal de todos nuestros columnistas; también el aporte destacado de antiguos alumnos del sitio de enseñanza a distancia Espacio Siete Artes, así como de muy queridos artistas e intelectuales que han aportado su valiosa pluma y testimonio a esta revista. Ellos le otorgaron suficiente vida, hasta que el proyecto debió ser interrumpido. Existen múltiples causas por las que el ciclo llegó a su fin, al menos bajo su primaria concepción. No obstante, siento que esta no es la circunstancia adecuada para profundizar al respecto.

MANIFIESTO

"Actuar en la cultura, sin mascara ni disfraz"

Publicado en septiembre de 2021, en la revista cultural digital Siete Artes.

Actuar un rol, imaginar una realidad. Interiorización, conocimiento y transformación. Ejecutar una acción, interpretar un sentido. La esencia de la actuación que hace de su arte un medio de comunicación, un cuerpo utilizado para transmitir la propia sensorialidad. El don de la mutabilidad. Actuar arriba y debajo del escenario, realidad que supera a toda ficción. Creernos aquel personaje al que damos vida y resultar convincentes ante la mirada a la que interpelamos. Sin embargo, ¿de qué manera podríamos definir al oficio que excede las fronteras de la representación teatral, televisiva o cinematográfica? Pensemos en actores de la cultura, como eslabones camaleónicos de un colosal mecanismo, que expresan una manera de sentir y pensar. En un espacio que nos pertenece… ¿nos pertenece?

Como Quijote contra molino de viento, me preguntó quién va a leer estás líneas. Quien llegará al punto final sin que lo que sigue a continuación parezca una pérdida de energía. ¿Quién comprenderá realmente el motivo? Vivimos un tiempo sin respuesta. Manifiestos disidentes eran los que se firmaban antes, cuando la lucha valía la pena. La edad de la simulación camufla mejor los grises de esos seres que transitan la vida sin desafío alguno. Midámonos, lo mucho cansa. Hay contrastes que merecen ser puestos en perspectiva, y tan solo una chispa basta para hacer arder el bosque. Ok, aquí vamos…

Con máximo desconcierto y no menos resignación contemplamos un nuevo paradigma humano: la falta de comunicación en la era de las comunicaciones. Nos hacemos de paradojas. Respondemos correos con mensajes automáticos, copiamos links, damos likes, acumulamos followers, filtramos búsquedas y creamos historias de cinco segundos. Alimentamos la cultura de la imagen pasatista. Todo fluye demasiado rápido y sin la mínima apreciación. Disuelta la capacidad de observar, todo parece digerido y destinado a mentes domesticadas. Lugares comunes de hoy. Lo barato vende bien a ojos de los filisteos de la modernidad.

Mayúsculo desafío presenta el presente, hecho de valores tan efímeros y laxos. Diluido el sentido de la palabra compromiso y tergiversado el valor de la noción de exigencia, nos adentramos en un período donde reina la saturación y el agotamiento. Transitamos la generación de la instantaneidad, la vulgaridad y el hastío. La perfecta escena colmada de pequeñas convicciones y aparentes sucesos, sin el más mínimo interés por involucrarse. La avidez pareciera solo corresponder a esa necesidad inmutable de conexión viral, naturalizando la exposición de la propia privacidad. Como comunicadores culturales debemos cuestionarnos por donde pasa realmente el interés generado, a riesgo de sentirnos fuera de tiempo y lugar. Nacimos para mirar, pero restan las ganas de interpelar al otro, puesto ya en marcha el repetido juego de oferta y demanda. Pareciera que actuamos el rol equivocado, si pretendemos direccionar la atención hacia el conocimiento y la curiosidad. Somos un pequeño engranaje de un cuadro de situación mucho más abarcativo. ¿Somos creíbles?

Un par de interrogantes nos asaltan: ¿Lo hacemos por trabajo? ¿O por puro placer? ¿Minimiza la labor un hobbie por diversión sin la más mínima ambición? ¿Está sobrevalorada la pasión? Las preguntas se acumulan. Permanecemos anónimos años después. Un esfuerzo considerable ante tan magra resultante. Sentimos que lo damos todo, sin embargo, no hay eco que responda, y me quedaré solo monologando. El deseo de superación y crecimiento sucumbe ante la regla dominante. El egoísmo del algoritmo. Pura mecánica cuántica de la world wide web. Las variables: los espacios pagos de publicidad, el compromiso a medias de medios colegas y la tibieza en su máxima expresión para la mayoría receptora. Los valores humanos corrompidos. Ergo, necesitamos un nuevo lenguaje. El modelo contaminado domina el panorama hasta donde alcanza mi vista. Me pregunto, ¿las redes ofrecen una llave o una prisión? No voy a traicionar mis principios. No tengo otros, como dijo Groucho Marx.

Cambiar todo para que nada cambie. La tradición lampedusiana. La cultura en el tercermundismo pende de un hilo sostenido por la siempre acomodaticia burocracia, cultivando mecanismos nocivos. Es un desorden severo en nuestra escala de valores. Son las instituciones en las que no creemos. Es la falta de educación. Es la mentira que compramos al mejor postor. Puesta en marcha de la perfecta farsa y toda regla que cumplir, de manera que nuestra sociedad pueda seguir avanzando. Sabemos de memoria el papel, conforme al mandato civilizado que nos fuera inculcado. No hay nuevo orden mundial que sirva de excusa, lo cierto es que atrasamos años y las consecuencias son inevitables. Más si no nos escuchamos. Aún más si el aislamiento agudiza los síntomas. Una hipótesis acerca de la confinación y las libertades que nos fueron quitadas sin chistar de nuestra parte, aunque es mentira que antes hayamos estado mejor.

Las miradas se comparten y los puntos de vista se debaten. Son los absolutismos, la chatura y el desinterés lo que nos estanca. No se trata de héroes ni mártires aquí. Es la colectividad la que nos salva en tiempo de naufragios culturales. Más Ubuntu (filosofía tribal apoyada en valores como la solidaridad, la empatía y el altruismo) y menos ombligo. Al final de cuentas, los proyectos de esta clase se tratan de etapas, sentidos, identidades y progresión. Lo cíclico acaba por aburrir, llegando siempre al mismo lugar donde idénticas puertas terminan por no abrirse. Y los mismos oídos sordos buscan su bien individual. Sin un espíritu cooperativo, es necesaria la reinvención. Dicen que no hay bienvenidas para dar ni formas de partir, pero de palabras nos hacemos esperando que estas resuenen en lo que queda de materia pensante tras la pantalla panóptica.

Ahora, la escena final. ¿Qué es un escenario sino la mentira aceptada por amor a la verdad? Un sabio escribió aquello de que una retirada a tiempo es siempre una derrota, pero, por algún motivo -que no es falso orgullo, aunque me sabe a insatisfacción- siento que escribí estás líneas en ebullición y como válvula de escape, hace tiempo ya. Sean consumidas ad libitum. Mutis por el foro. Confío en que habrá alguien del otro lado dispuesto a departir; ya se escuchan los murmullos antes de que caiga el telón. Mientras tanto, un guerrero solo sabe seguir su marcha. Nos encontraremos en la siguiente batalla a librar. No será una más justa, pero será mía. Esta, ya no la es…

POTESTAD

Con Espacio y Revista Siete Artes aprendí a valorar la potestad que te brinda la independencia a la hora de comunicar desde un medio. Tomé justa idea y noción de lo que significa hacerlo desde el más absoluto margen. Podría enumerar un buen número de circunstancias complejas que me ha tocado afrontar a fin de poder expresarme desde la autonomía, librando batallas diarias y sorteando los prejuicios de toda mirada peyorativa. Aunque no creo que sea necesario. Podrán imaginarse.

Cada quien tiene sus posturas y lineamientos éticos y estéticos, seguramente insobornables, y eso habla de la integridad que como comunicadores nos define. Teniendo en cuenta los bemoles de nuestra profesión, los espacios de difusión no son siempre democráticos. Ni estamos ajenos a las contradicciones inherentes al modelo que nos toca ocupar -habitar- como profesionales. No es una ecuación sencilla, y está de sobre dicho: la cultura es un lugar de resistencia. No necesito tampoco profundizar en los valores agrietados que como sociedad nos aquejan.

Desde los espacios autosustentables y gratuitos que fundé, destinados a consumidores culturales de toda índole, me he dedicado a impulsar, motivar y promocionar diversas actividades culturales. La experiencia adquirida en este campo me permitió desarrollar estrategias eficaces para, lentamente, alcanzar los objetivos fijados por cada emprendimiento, a lo largo de mi trayectoria. Y no he estado exento de tropiezos. La experiencia nos forma y es indispensable; aprendamos a leer entre líneas y subliminalmente. Permeables a la prueba y el error, nuestro diario ejercicio. No siempre la suerte es a favor. Al cabo de un tiempo, acabaremos haciendo escuela, y todo cuánto sea necesario por seguir subvirtiendo el paradigma. Pese a los obstáculos que se interpongan en el camino, intentamos darlo todo.

Con suma convicción y pasión, desde la autogestión y al margen de los medios hegemónicos, me impulso, día a día, a idear estrategias para hacer circular y visibilizar dichas propuestas, con un sentido de pertenencia y distinción. A tu producto debes otorgarle identidad. En tiempos de hiperconectividad en redes, mediocridad informativa, masividad consumista y licuación de contenidos, busco, denodadamente, tender -y ser- un puente entre los medios de difusión nacionales y las producciones culturales independientes. Es mi tarea y no pienso claudicar.

Desde que me levanto hasta que me acuesto, vivo para mis proyectos…no exagero. Tengo en claro que la solidaridad y el compromiso, aunque no necesariamente abunden, facilitan el avance todo plan autogestivo. Asimismo, a nuestro rol como comunicadores culturales. Autogestión no es una propiedad exclusiva de sintonía libertaria, sino una característica del ser humano que se refleja en numerosas dinámicas de la cultura occidental. A menudo reprimida por las instituciones y formas de organización de la vida colectiva, especialmente las estatales, en la autogestión encuentro un carácter eminentemente anárquico.

En última instancia, ¿hasta dónde se puede ser flexible con la responsabilidad que tenemos como comunicadores?

SEGUNDA PARTE

CAPÍTULO 3, LIBROS PUBLICADOS

THE END, UNA ANTOLOGÍA CINEMATOGRÁFICA

TODO COMENZÓ CON UN FUERTE MURMULLO INTERIOR

Quince años en el medio me resultaron un buen punto de partida para hacer un balance acerca de lo investigado, analizado y publicado en mi carrera. Piedra angular para que comenzara a organizar mis textos, una tarea que había postergado durante demasiado tiempo. Dichos textos habían quedado inactivos un tanto más que lo prudencial, y, de alguna forma, cobraron vida. Así es como, inesperadamente -como suelen suceder en muchas ocasiones importantes episodios personales- el proyecto empezó a tomar forma a través de diversos contactos editoriales, a lo largo de los cuales comienzo a cavilar la idea de condensar mi labor como crítico bajo cierta mirada en retrospectiva. Una década y media es un lapso prudente como para echar la mirada atrás sobre mi actividad en la investigación de la historia del cine a través de la colaboración establecida con gran cantidad de sitios webs, que tan generosamente me han abierto las puertas para hacer aquello que más me apasiona: escribir.

La antología, una vez que cobró forma, se convirtió no sólo en mi mirada sobre la historia del cine a un siglo de su nacimiento, sino en la posibilidad de poder concretar mi ópera prima escrita y llegar a un espectro de público y lectores de libro en papel a los cuales no había tenido acceso anteriormente, dado que la mayoría de los escritos que componen la colección (apenas un diez por ciento de ellos inéditos) ya eran de público conocimiento y algunos de ellos, por lógica, habían perdido notoriedad. Unificarlos bajo un concepto escrito y otorgarles un presente me resultó sumamente estimulante, a la vez vertiginoso y extenuante. Fue como escribir mi propia odisea: me enfrenté al desafío de reordenar y actualizar críticas y ensayos que, justamente por tratarse de publicaciones hechas para soporte digital, habían quedado relegadas por el olvido internauta y el discurrir de los años.

La labor recopilatoria de la obra escrita por medio de una colección antológica se propuso traer mis análisis a un nivel de escritura actual, con lo cual el trabajo de investigación demandó un intenso y casi paralelo proceso de reescritura, propio de la evolución de la mirada analítica sobre cualquier forma de arte que, afortunadamente, cambia conforme a nuestra experiencia. Y así como el modo de pensar y comunicarnos evoluciona, también lo hace la sensibilidad sobre un hecho estético y, en consecuencia, la manera en que cada crítico y/o espectador puede conmoverse a través de un film. Nadie, ni siquiera los grandes clásicos, están ajenos a la determinante prueba del paso del tiempo.

RESIGNIFICAR LO ESCRITO

Debo hacer la distinción de que haberme formado en crítica y técnica cinematográfica en la Escuela Superior de Cinematografía representó un antes y un después para mi carrera. Si bien soy profundamente inquieto y autodidacta, ello me brindó herramientas en el conocimiento, en el análisis y en el discernimiento de un lenguaje que resultaron un quiebre fundamental en mi camino como escritor incipiente. Quince años después de haberme especializado en la materia, me encontraba ante un desafío de proporciones gigantescas: otorgarle entidad a una antología que comenzó siendo algo mucho más pequeño que estas dos mil páginas que compendian películas, autores, estrellas, tendencias y épocas de todas las latitudes cinematográficas.

Para THE END retomé trabajos personales que no había abordado en una década, cotejando el factor del paso del tiempo sobre esos textos: algunos sobrevivieron mejor que otros y sé que suelo ser en extremo crítico y perfeccionista con mi propia obra. Pensando en un público destinatario, en mayores tramos de la obra me incliné por un lenguaje orientado hacia entendidos en materia de historia cinematográfica; todo cinéfilo se sentirá especialmente identificado. Aunque, debo decir, la antología no persigue un lector selecto. Me gustaría poder llegar a todos aquellos que tienen curiosidad por entrometerse en el maravilloso universo del cine, y que THE END sea una válida opción de ingreso me llenaría de orgullo. Para todo aprendizaje, el secreto radica en no perder la capacidad de fascinación y conmoción, en conservar intacto el deseo de perseguir respuestas que nos lleven a más preguntas. En este caso, la comunión del séptimo arte con otras disciplinas hace aún más enriquecedor el proceso.

EL SENTIDO ANTOLÓGICO

Toda antología representa un trabajo de reescritura sumamente caótico y fascinante. En mi caso personal, THE END cobró vida a lo largo de miles y miles de páginas de textos recopilados y desperdigados por la web, completándose con la inclusión de otros tantos escritos inéditos hasta el día de su publicación. Como el desafío mayor que este proyecto representara, ha sido vital el perfeccionismo, la disciplina y la compenetración a los que me comprometí durante un año de intenso trabajo.

Tratándose de una antología, existen dos conceptos a mensurar para que esta aventura no se convierta en una enemiga durante el proceso. Principalmente, debemos tener en cuenta lo desmesurado, desbordado, compulsivo e inabarcable de tal empresa; realizar un recorte del arte que se aborda es una tarea en demasía minuciosa y detallista, facetas que en lo personal me identifican. Y aquí entra en juego la labor del escritor y sus habituales obsesiones: todos nos encontramos, en determinado momento de nuestras trayectorias, ante el abismo del acto creativo e intentamos dotar de vida aquellos recuerdos que preceden al oficio.

Cuando la obra sobrepasa al escritor por la exigencia que representa, llevar hasta el límite la capacidad creativa se convierte en el sustancial desafío a tomar. Allí es donde el asunto del 'enemigo interno' toma connotaciones irónicas. En lo personal, el compromiso constituye una obligación moral que debo a mi producción escrita y a mi oficio de escritor. Aconsejo seguir el llamado de la vocación a través de la intuición y el deseo, como caminos posibles para que cada escritor transite sus propios procesos. Para aquellos creativos que han elegido la aventura de la escritura, es a través de la palabra volcada al papel como se logra expandir y validar una forma entre tantas de ver el mundo.

Por tanto, la antología, en mi caso un bautismo literario, intentó resumir la porción de historia puramente subjetiva que he podido plasmar respecto a mi transitar, durante más de veinte años, por el inabarcable mundo del cine. En última instancia, todo escritor acomete un denodado esfuerzo intentando escribir el mejor libro que le gustaría leer.

UNA CARTA DE AMOR AL CINE

Si me preguntan por el sentido y esencia del cine diría que el mismo es reflexionar acerca de nuestra condición humana, con una cámara como principal instrumento e incorporando un bagaje cultural sumamente amplio que se nutre de diversas expresiones, como la música, la literatura, el teatro y las artes plásticas. La antología es mi carta de amor al cine, como testimonio personal de que las películas embellecen la vida. Es una atractiva invitación a inmiscuirnos en los inagotables intersticios del lenguaje y sus imágenes en movimiento.

Pienso en una posible analogía con "La Noche Americana" (ganadora del Premio Oscar a la Mejor Película Extranjera en 1973), ese gran homenaje de François Truffaut al mundo del celuloide, que incluye el laborioso, apasionado y hasta absurdo proceso que representa realizar un film, una visión cinéfila que jamás será amarga. Si bien fue acusada por su representación idílica de la gran pantalla, para el cineasta francés éste era el lugar de felicidad e ilusión por antonomasia. De hecho, el título hacía referencia al término técnico fotográfico con el que se denominan las escenas nocturnas filmadas con luz de día, mediante la ayuda de un filtro especial que simula la oscuridad. Más fantasía imposible. No encuentro mejor metáfora para graficar este amor inocente y puro hacia el mundo repleto de magia que habita en todo espectador. ¿Será que estamos hechos de películas? ¿Será que ellas están hechas del mismo material que los sueños? Tal vez ambos puedan predecir el futuro….

A tales fines, THE END traduce una mirada crítica aunque luminosa sobre la porción de realidad cinematográfica que examina. Una entre tantas existentes, esperando a ser leída.

PARA TERMINAR PRIMERO DEBES EMPEZAR

Puede a muchos lectores resultar llamativo que la antología se titule «THE END» (de su traducción del inglés, 'fin'). Una sentencia determinante. Esta colección de nueve libros editados en simultáneo fue mi debut literario, y el hecho de que su publicación determine el inicio de un nuevo capítulo en la carrera personal como autor publicado parece casi una paradoja. ¿El comienzo del final?

Recuerdo, de muy joven, maravillarme con el enorme cartel THE END que clausuraba añejas producciones del Hollywood clásico de la Warner Bros., por ejemplo, en los '40. No obstante, la razón del título no es puramente un guiño cinéfilo, sino que adquiere otra dimensión: en tono de broma, refiere a la tarea incansable de revisión y reescritura que comprendió este proceso. Por ello, el 'the end' era casi como un mandato -una auto imposición- a finalizar un ejercicio de recopilación inabarcable que se había extendido a magnitudes impensadas, exigiendo mi capacidad de perfección más allá de lo inicialmente estipulado y aconsejable.

ROCKEROS

CÓMO SURGE "ROCKEROS"

La idea de ROCKEROS surge como una cuenta pendiente y postergada de mi carrera como escritor. Colocada en suspenso un tiempo más que prudencial, luego de haber trabajado, de forma incesante, durante casi dos años, con la antología de cine THE END. Por otro lado, podría afirmar, resume mi carrera en el periodismo de rock. Curiosamente, encuentro en ambos trabajos una misma raíz: sentí la imperiosa necesidad de realizar un proceso de recopilación, reescritura, puesta en valor y en presente de mis escritos -ensayos, columnas de opinión, artículos varios, análisis de discos y coberturas de shows- que realizara en los últimos quince años de mi trayectoria como periodista cultural. Así es como la serie fue cobrando vida, abriéndose como una suerte de prisma, ante mi propia y bienvenida sorpresa.

ROCKEROS pone en perspectiva mi trabajo en el periodismo musical, orientando mi mirada sobre un fenómeno como el rock y trazando valores conceptuales que otorgan a cada libro una entidad individual y, a la vez, un sentido homogéneo que se traduce en el vuelo estético que adquiere la serie. Fue una aventura exhaustiva, demandante, exigente, sumamente perfeccionista y, si se quiere, desmesurada. Para ello es fundamental inundar tu tarea de pasión.

¿QUÉ INSPIRÓ ROCKEROS?

La inspiración primordial radica en el amor y en la admiración que siento por cada uno de los artistas que abordo en la serie. Lo que intento, a través de la escritura, es lograr cierta especie de mimesis con cada biografía en particular. Percibir el núcleo de la obra de cada músico elegido, captar el alma creativa, indagar en la esencia de líricas y melodías. De esa forma, logro impregnarme de la singularidad de cada poética, sintetizarla bajo mi mirada y transmitirle al lector mi parecer literario al respecto.

En lo personal, intento, a través del análisis del lenguaje musical, descubrir sentidos y ampliar perspectivas; bucear en las profundidades de cada canción, disco o etapa analizada. Internarme en los designios creativos de cada artista es lo que realmente me estimula. Hacer de la crítica de rock un acto poético, un rescate histórico y un testamento emotivo. De las historias que sus protagonistas han tejido, contándonos el mundo cambiante y vertiginoso que se abría camino en el ecuador del siglo XX; es así que comprendemos el fenómeno rock. Por ello, la naturaleza de esta serie de libros radica en compartir miradas, anécdotas y curiosidades, no solo sobre gustos musicales, sino sobre sucesos insoslayables que hacen a la historia del rock, con todo aquel lector sensible, ferviente, memorioso y melómano en igual medida.

LA SERIE POR DENTRO

ROCKEROS está conformada por nueve libros que abordan siete personalidades fundamentales del rock argentino, un exponente del rock mundial de habla hispana y un estandarte del rock angloparlante. Si ven cada libro, notarán un hilo individual que fuertemente los une: el camino de búsqueda biográfica sobre cada artista. Volumen a volumen, se revisan discos, canciones y shows; también hay exploraciones que pretenden determinar el impacto de tal o cual artista en otras facetas y expresiones afines, como la literatura, el cine, la fotografía y el arte de los videoclips. Fue una tarea que requirió extrema precisión y un importante grado de recorte sobre cada obra observada.

El proceso de edición, el trabajo de corrección y reescritura casi obsesivo que dedicó la serie, tomó mi tiempo por completo, trabajando a la par del equipo editorial para llevar a las librerías el mejor producto posible. Fue agotador en igual medida que reconfortante, y, una vez más, fue vital el apoyo incondicional de Editorial Vuelta a Casa, a quien agradezco por la confianza que depositaron en mí; por la generosidad, la paciencia, la libertad creativa y la nobleza infinita. Es un grupo humano hermoso con el cual trabajar, y juntos pudimos conseguir este nivel de detalle con tanta puntillosidad, en un año de intenso trabajo. Sin esa sincronicidad, hubiera sido imposible este sueño cumplido como escritor. Batimos todas las probabilidades editoriales en contra, fue una tarea en tiempo récord. De eso estamos hechos y la vida consiste en tomar desafíos.

LOS MÚSICOS SELECCIONADOS

A través de las nueve luminarias que aborda la serie ROCKEROS puede hallarse una intención conceptual que tiene un guiño bastante amigable: si miramos la colección, observaremos que posee cierto orden cronológico; es decir los primeros tres volúmenes están destinados a analizar a la primera generación de nuestro rock nacional -años '60 y '70-, los siguientes cuatro volúmenes se centran en la llamada segunda generación -surgida en los años '80- y, podrían considerarse los volúmenes VIII y IX, una suerte de 'bonus tracks' que llevan la intención de correr el riesgo necesario como para ampliar el punto de vista y adentrarse en terrenos internacionales. Pensemos en Enrique Bunbury como un exquisito estandarte del rock hispanoparlante en todo el mundo y a Guns N' Roses como el epítome de mega banda internacional, desde fines de los ochenta hasta nuestros tiempos.

Como siempre, el lector completará el sentido de esta obra, a quien invito a acompañarme en esta aventura.

DEFINIR EL LEGADO

Por medio del ejercicio literario, intento llegar a la esencia creativa de cada artista que analizo, tarea en absoluto sencilla. ¡Qué osadía la mía!

Pensar en Luis Alberto Spinetta como la melodía infinita. Sus acordes dorados aún resuenan en nuestros corazones; su incandescente poesía sigue alumbrándonos el camino.

Contemplar a Charly García como esa brújula salvaje, rabiosa e indómita. Su obra testimonia a un artista que nos contó el pulso de la historia argentina de los últimos cincuenta años.

Estimar a Indio Solari como el poeta autor de infinidad de himnos de nuestra música popular. El ex líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota encarna un encantador misterio de masividad inexplicable. Rescatar a Gustavo Cerati como epítome del vanguardismo estético y la experimentación sonora. Su sublime don de la seducción hecho elegancia y canción.

Descubrir a Fito Páez como la síntesis del canon que marcó a la segunda generación de nuestro rock; esa eterna banda sonora de nuestras vidas en irrenunciable búsqueda de la libertad.

Valorizar a Andrés Calamaro como un manual de rimas perfectas. El Salmón es la incorrección política, el poeta de mil espinas clavadas y la provocación a flor de piel.

Qué decir de Pedro Aznar, un exquisito paladar que nos deslumbra con líricas y melodías de impecable factura; un virtuoso perfeccionista e incesante creador.

En el plano del rock hispano parlante de nivel mundial, Enrique Bunbury puede considerarse como la mutación artística permanente; es la voz, el carisma y la actitud arrolladora, disidente e inconformista. Por último, en el plano angloparlante, Guns N´ Roses asume al rock como una poderosa maquinaria que engendra riesgos, rebeldías y exceso. GN'R quiere decir Axl Rose, y viceversa.

APOLOGÍA ROCK

Como todo abordaje crítico y toda concepción estética, ROCKEROS resulta sumamente parcial y subjetiva, y en la singularidad de esa mirada personal es donde encuentro mi voz, y así pretendo atraer a cada lector. ROCKEROS no persigue jerarquías ni fines enciclopédicos, sino que pretende revelarse, nada más y nada menos, que como un viaje al mundo poético y creativo de una estirpe de nombres fundamentales, propuesto desde mi humilde concepción literaria.

Ante lo expuesto, la serie podría verse, también, como un resguardo nostálgico: la firme intención de ser un homenaje a los artistas allí abordados, y en la admiración personal para con ellos existe el sincero deseo de hacer justicia a semejantes pioneros, mediante un acto escrito que intenta condensar carreras tan ilustres y prolíficas. Esta colección invita al lector melómano a perderse en sus laberintos, a identificar sonidos que lo estimulen, a descubrir gemas musicales y a reconocerse, en definitiva, en este camino que transitamos todos quienes amamos la música, algo que incluye a comunicadores culturales, fieles escuchas, bohemios navegantes, compradores compulsivos de discos, habitantes de miles de noches de recitales o lectores voraces de crónicas musicales. Criaturas del universo rock hermanadas bajo el mismo signo: '…hervidero de palabras, solo escucha tu alma el lenguaje universal…', enuncia nuestro siempre recordado Gustavo Cerati en "Rio Babel", canción editada en "Bocanada" (1999).

PARA TODA ALMA MELÓMANA

Más allá de los saberes teóricos, valoro siempre a la curiosidad como una aliada indispensable, en cualquier campo de la lectura. Considero que todo destinatario de la obra podrá comprender que ROCKEROS surge, desde su génesis, gracias a la profunda pasión por la música que en mí habita y de la necesidad de comunicar esta maravillosa forma de expresión. También, resume parte de la historia de mi oficio como escritor.

Más allá de la cultura rock que se posea, aspiro a despertar sentidos y, porqué no, animar al lector a tomar un camino inesperado, cada libro nos tiene reservado esa clase de viaje que augura maravillosos descubrimientos. En ROCKEROS verán espejada la mirada juvenil fascinada; también aquella más madura y experimentada, que vuelve la vista atrás y reconoce, en esas entrañables melodías, momentos que marcaron por siempre su vida.

Allí está la canción para los días de la vida, esperándonos en su brisa inmensa de libertad.

ROCK DE MI VIDA

EL DILEMA Y LA PIEDRA ANGULAR

La idea primaria de este par de libros surgió a comienzos de 2020, mientras me encontraba finalizando la etapa de escritura de la serie ROCKEROS. Comencé a añorar y querer hacer realidad este proyecto; sentí que existía otra parte de mi vínculo emotivo y profesional con la música que debía cobrar identidad propia.

Al momento de realizar la recopilación del material que se incluyó en ROCKEROS y llevar a cabo un proceso de reescritura sobre esa serie de textos para adaptarlos al formato libro, me encontré con una importante cantidad de archivos generados por mí, a lo largo de estos últimos quince años como periodista cultural, transitando la escena rock, y me vi en la ardua -pero necesaria- tarea de desechar una gran porción del mismo, que abarcaba otra serie de emblemas que no formaban parte de la presente publicación. La dirección tomada era claramente otra. ¿Qué hacer, entonces, con todo ello?

Durante los dos años de trabajo en los cuales se gestó ROCKEROS, fue imperioso centrar la atención en los nueve artistas seleccionados; es por ello que, convine con la editorial en reunir todo el remanente de producción que no se ajustó a los criterios conceptuales de dicha colección y editarlo de forma independiente, bajo un formato de libro en dos volúmenes. Inicialmente, pensé en un posible símil 'lado A y lado B', -en referencia al formato del antiguo, nunca olvidado y siempre querido vinilo- que incluyera crónicas melómanas en primera persona, acerca de artistas, bandas, shows, discos y canciones de rock, tanto nacional como internacional, de todos los tiempos.

PROCESO CREATIVO Y SELECCIÓN DE MATERIAL

Considero que se escribe desde la necesidad, desde la pulsión incontenible, desde el deseo de transmitir una mirada estética o poética sobre aquello que te conmueve, sorteando las tormentas creativas en la que nos sume el oficio. Aquello que toca tu fibra interior, aquello que anhelas transformar desde tu mirada, se convierte en el próximo Moby Dick a conquistar. O tienes eso dentro, o simplemente no lo tienes.

A medida que me encontraba finalizando el proceso de recopilación y reescritura de textos que conformarían la citada serie ROCKEROS, me encontré con cuantioso material que fue descartado -al no cumplir con el canon conceptual trazado para dicha serie- y percibí allí miradas sumamente valiosas, que tenían que ver con mi tránsito en el periodismo musical y mi ligazón emocional con numerosas bandas y artistas que conforman la banda sonora de mi vida. Así es como se fue allanando el camino para que esos textos pudieran ser justamente revisionados y valorados bajo un proyecto diferente. Sentí la imperiosa necesidad de sacar ese material a la luz y de actualizarlo al presente. Moby Dick a la vista…

EL CONCEPTO EN ESPEJO

La colección se encuentra dividida en dos volúmenes que vertebran, por separado, la historia del rock anglosajón y argentino, desde los tempranos años '50 hasta nuestros días. Conceptualmente, ambos se espejan a través de ensayos que capturan momentos claves y absolutamente subjetivos en su elección. Un puñado de bandas, músicos, canciones, álbumes y shows tan trascendentales como inolvidables, en suerte de caprichoso itinerario rumbo a mi personalísimo olimpo de rock.

Junto con la Editorial Vuelta a Casa, convenimos en que la mejor decisión era otorgar a estos libros una impronta de saga en díptico, con un fuerte anclaje en el presente. En la presente edición, se incluye cuantioso material inédito que fue escrito especialmente durante el último año, a fin de darle a mi mirada sobre el rock no solo un abordaje retrospectivo, sino un testamento firmemente contemporáneo. Y con un aditamento: se amplía sobre el material ya publicado un año atrás. Son libros voluminosos, que orillan las trescientas páginas cada uno de ellos.

A lo largo de sus capítulos encontrarán crónicas de shows en primera persona, ensayos que intentan explicar el nacimiento y la proliferación del rock, también efemérides históricas. Se incluyen semblanzas biográficas de grandes artistas y bandas, ejercicios poéticos sobre determinadas obras, análisis de discos y canciones que han sobrevivido al paso del tiempo y son monumentos para comprender de qué hablamos cuando hablamos de rock. Además, se incorporan vínculos del género con otras artes, como el cine (bandas sonoras imprescindibles) y la literatura (los libros sobre rock son toda una entidad), como prueba de que la intertextualidad nutre su persistencia en el tiempo de principio a fin. Y todo ello, acompañado de cuantioso material fotográfico y un exhaustivo detalle técnico sobre variada discografía.

Lo complejo de esta labor editorial implicó considerable artesanía y sumo perfeccionismo en el apartado visual durante su trabajo de edición, ocurrida a lo largo de un año calendario completo.

EL PULSO SECULAR

ROCK DE MI VIDA invita al lector a un recorrido cronológico, marcado por décadas o etapas claves que rescatan la historia del género en inglés y sus derivados desde el blues, luego diversificándose en su apropiación a nuestro idioma y anclándose en el recorrido particular del rock argentino como género popular masivo. Ensayo aquí un mapa musical de mis influencias y una posible radiografía del rock como un fenómeno que dinamitó sus propias fronteras y se convirtió en un hito impostergable para comprender el siglo XX, tanto en su tesitura política como social.

Sendos ROCK DE MI VIDA fueron escritos y pensados para todo melómano amante del rock, que pueda resonar en la naturaleza del mismo como un necesario acto de rebelión, forma de vida y disidente actitud para tiempos de crisis, despojado de cualquier insignia étnica, ideológica, idiomática o incluso geográfica que pudiera restringir o cercenar apreciaciones estéticas o intelectuales que sobre él pudieran verterse. Porque el rock es alimento espiritual, rito de celebración y oración tribal bajo infinitas concepciones y posibilidades. El rock es idiosincrasia contracultural.

SENTIDOS REVELADOS

LA CLAVE DE REVELAR EL SENTIDO

SENTIDOS REVELADOS intenta ser un abarcador ensayo sobre arte y creatividad, cuya idea primaria sigue el siguiente lema: cada línea conceptual que alberga una imagen y su ilimitado poder analítico, nos brinda un fértil territorio de búsquedas y hallazgos. La lectura de una obra de arte implica poner a prueba nuestra sensibilidad poética, atractivo desafío en pos de entregarse a un profundo acto de comunión con aquella pieza que nos interroga, con miras a completar un muy personal sentido. Lo interesante de este ejercicio reside en que el conocimiento desprende tantas ideas como conjeturas posibles.

Componer una pintura, una película, una puesta teatral o una obra poética, se vale de diferentes mecanismos reducidos a un denominador común: el artista intenta dejar, a través de su creación, una huella rastreable e indeleble, expresando su mirada sobre el mundo que lo rodea. Allí aparece en inmediata función la labor del crítico cultural, entendido como un puente entre el creador y el espectador o consumidor de dicha obra.

NACIMIENTO DEL PROYECTO

Escribí este ambicioso ejercicio literario durante exactos dos años. La idea seminal del mismo surgió al momento de recopilar más de un centenar de ensayos realizados a lo largo de toda mi trayectoria periodística, abordando diversas expresiones artísticas y aunándolas. En primer lugar, existieron dos ideas fundamentales que terminaron confluyendo, allanando el camino. Por un lado, mi intención de llevar a cabo un extenso ensayo acerca de cuestiones tan inmanentes a la vida del artista, como son la creación y la inspiración (¡tan complejas de definir!), y cuyas variables atraviesan los procesos en búsqueda de la propia voz creativa. En segundo orden, me preocupé por indagar en la intrínseca belleza que habita en las obras que nos conmueven.

SENTIDOS REVELADOS es un testamento personal acerca de mi mirada como crítico cultural, tarea a menudo infravalorada e indispensable nexo facilitador que acerca al consumidor de arte a expresiones y artistas imprescindibles. En cada uno de los componentes incluidos en el presente ensayo cobra valor el sentido revelado que desde el objeto mismo se refleja hacia la propia mirada, a partir de las múltiples interpretaciones que posee todo acto artístico que interpele nuestras emociones.

DISPOSITIVOS DE INVESTIGACIÓN

De la literatura a las artes visuales y del lenguaje musical al cine o la TV, el presente libro se estructura a través de diferentes secciones que vertebran la diversidad de artes abordadas, por medio del análisis de obras determinadas que nos ayudan a comprender la importancia cabal de movimientos, tendencias, estilos, artistas y épocas, a lo largo de la historia del arte, otorgándose especial interés a una mirada que coteje la producción contemporánea.

En mis comentarios introductorios cito al escritor Julio Cortázar, al respecto de la relación que traban cine, escritura y fotografía desde sus respectivos dispositivos de comunicación. Precisamente, en dichas líneas me detengo en la adaptación que hace Michelangelo Antonioni del cuento "Las Babas del Diablo" en "Blow-Up" (film estrenado en 1966), persiguiendo un hondo sentido metafórico: a partir de la idea de la reproductibilidad y la ampliación del objeto, se nos permite comprender al mismo bajo una nueva concepción y significado. Solo así nos será revelada la verdadera belleza que al ojo humano le resulta imposible capturar en su totalidad. Ni más ni menos, esto ilustra el más allá de nuestra capacidad de observación, porque la pluralidad y la subjetividad de toda apreciación es la que, justamente, enriquece el juicio crítico sobre una obra, sujeto este a la propia cosmovisión y eco personal que cada obra suscite en su receptor.

CRITERIOS PARA EL RECORTE TEÓRICO

La intención inicial del recorte teórico llevado a cabo para la presente edición era abordar las expresiones artísticas que más me conmuevan, tanto en mi faceta de compulsivo consumidor de arte, como también poniendo en perspectiva mi labor como divulgador cultural. Indefectiblemente atravesado por el gusto personal, no solo exploro aquí aristas y artistas de mi preferencia, sino también actualizo al presente ensayos, crónicas y coberturas periodísticas realizadas con anterioridad y previamente publicadas en la web. Por ello, esta edición de libro físico también me posibilitó mensurar mi trabajo de investigación y cuerpo de obra ensayística llevado a cabo durante más de quince años en el medio, con el desafío de actualizar la propia mirada reescribiendo muchos de los textos elegidos, produciendo otros tantos inéditos y otorgándoles al enfoque del más de centenar en ensayos que componen SENTIDOS REVELADOS un cariz homogéneo.

Para los contenidos analizados en cada uno de sus capítulos, tomé en cuenta la preminencia de ciertas obras de teatro, muestras plásticas, patrimonios arquitectónicos, libros, películas y composiciones musicales que forman parte del legado cultural que me atraviesa. Haciendo de la crítica cultural una necesaria herramienta de análisis de la vida en sociedad, traté de discernir, a través del estudio de cada lenguaje y sus cruces con otras disciplinas -como la psicología, las neurociencias o la filosofía-, los motivos por los cuales un determinado número de obras permanecen presentes e igualmente actuales entre nosotros. Porque hablar de atemporalidad implica referirse al tiempo histórico en que fueron producidas: un acto artístico que, a través de los siglos, puede dialogar -en contingencias políticas, históricas y geográficas tan disímiles entre sí- con el hombre que hoy atestigua su permanencia, es indudable indicativo de que existe algo auténticamente resplandeciente en su esencia, más allá de la circunstancia que lo hiciera posible. Allí anidan la magia y la belleza del acto creativo.

DIFICULTADES (Y RECOMPENSAS) HALLADAS EN EL CAMINO

Quiero aclarar que este es un libro que vio modificada por completo su naturaleza, desde que comencé a pensarlo como tal, hasta que finalmente vio la luz, hacia 2021. Arribar a su forma y arquitectura definitiva representó un proceso en extremo arduo, desafiante y, debo decir, casi camaleónico. Recuerdo especialmente los distintos estadios que atravesó; su consecución me ilusionó particularmente, por sobre cualquier semejante que haya antes encarado. Lo dificultoso de la empresa, al contrario de frustrarme, me motivó en especial a superarme.

El hecho de volcar en este recorte teórico un parecer tan personal, subjetivo y microscópico respecto a ciertas obras imprescindibles del último siglo en materia de cine, teatro, música, artes plásticas, fotografía, literatura, poesía y formato televisivo ha sido una aventura tan reveladora como alucinante y ha requerido de la capacidad de síntesis, nunca una virtud en mí. Lo que hago aquí, entonces, y creo fundamental a la vocación y el ejercicio de la escritura en cualquiera de sus facetas, es expandir las fronteras del juicio estético. SENTIDOS REVELADOS, un episódico ensayo sobre crítica de arte, continúa siendo una obra muy querida por mí y en su postergación, entiendo, radica su necesaria maduración.

LA MIRADA RADAR

En numerosas entrevistas que he brindado se ha hecho hincapié en mi eclecticismo, polivalía o versatilidad a la hora de elegir y abordar proyectos. Casi nunca he repetido el área de interés de modo consecutivo. Es decir, a una publicación de cine le ha sucedido una de música. A una de fotografía una de prosa poética. Lo mismo ocurre con este libro sobre crítica de arte, cuya índole dista de su inmediato precursor. Supongo que está constante en mi trayectoria habla acerca de mi naturaleza inquieta.

Como seres creativos, la primordial búsqueda de la profundidad y lo desconocido hace imprescindible salirnos de cualquier zona de confort posible, poner a prueba nuestros sentidos y explorar, en infinita curiosidad e inquietud nuevas fronteras. Como escritores, nuestro espíritu de superación nos anima a reinventar la propia mirada, y no cesar en pronunciarnos, estética y conceptualmente, sobre aquello que llama nuestra atención. En ese campo de batalla persiste y resiste la llamada voz autoral. Es nuestra misión como comunicadores.

Para quienes hacemos crítica cultural, cada obra de arte está allí esperándonos, dispuesta a ser debatida y puesta a prueba por toda sensible apreciación que complete ese acto de íntima comunión. En SENTIDOS REVELADOS intento traducir ni más ni menos que ello, a partir de la exploración de diversos formatos, soportes y expresiones artísticas, con miras a reflexionar acerca del legado artístico que atestigua el hombre de nuestro tiempo.

100 DIRECTORES DE CINE

CADENA DE EVOLUCIÓN

A lo largo de su primer centenario de vida y profuso legado cultural, el cine, una exitosa fórmula que aúna de modo equitativo entretenimiento y reflexión, encarna un poderoso instrumento artístico puesto en manos de mentes brillantes. En 100 DIRECTORES DE CINE: ESTUDIO CRÍTICO DEL LENGUAJE intento rescatar el legado de cien directores imprescindibles que resguardan en sus respectivas obras una mirada comprometida con la realidad que los cobija, y que, además, constituyen hitos insoslayables de la industria y el arte cinematográfico.

Su origen acontece como un llamado de las musas, como suele ocurrir casi siempre. Esta aventura ensayística data desde los primeros meses de 2020, y comenzó intentando abarcar la mayor cantidad de cinematografías, estilos, épocas y corrientes posibles. Se adivina como un interesante mosaico que pretende sintetizar cada cuerpo de obra, captando elementos de la técnica y la estética de cada director o directora, ejemplificando marcas personales de estilo en determinadas películas claves.

Tras el rastro de la especificidad individual, me propongo estudiar el uso que cada uno de los autores seleccionados hace de una serie de elementos primordiales para la comprensión del lenguaje. La cámara y sus bondades expresivas; las dotes narrativas de todo experto en la materia; la utilización de la puesta en escena; la injerencia que conlleva la música en los relatos; la funcionalidad estética de una notable composición fotográfica. Como podrán imaginar, ha representado un gran desafío conseguir poder de síntesis sin perder eficiencia didáctica…tal vez se trate de mi propia tesis como crítico: comprobar que este centenar de absoluta maestría conforma una especie de cadena evolutiva del lenguaje mismo.

APUESTA POR DUPLICADO

100 DIRECTORES DE CINE aborda un estudio crítico del lenguaje cinematográfico, de manera cronológica y a través de una llamativa consigna: cien directores fundamentales que cambiaron el curso de la historia del séptimo arte. En cada uno de ellos y ellas puede percibirse, gracias a su representativa pericia y singularidad, un impacto esencial en el desarrollo de una de las expresiones artísticas más preponderantes del siglo XX.

Como comunicadores, resulta vital colocarnos en el lugar de puente facilitador para acercar tales concepciones artísticas al lector, a través de marcos intelectuales que guíen la comprensión. Es por ello que me detuve a elegir hombres y mujeres cineastas de todas las épocas y latitudes, desglosándolos en el libro de modo cronológico. Y me propuse, en cierta forma, ampliar el sentido de lo que anteriormente planteara la publicación de mi autoría GRANDES AUTORES DEL CINE MUNDIAL: UNA CIERTA TENDENCIA DE LA HISTORIA, incluida en la anteriormente citada colección THE END, UNA ANTOLOGÍA CINEMATOGRÁFICA. Sin embargo, esta suerte de sucesor multiplica la apuesta casi al doble, ofreciendo suficiente material inédito y adentrándose en protagonistas de la historia del cine que no fueran previamente tenidos en cuenta para la mentada antología.

Editado en 2021, intenté aquí duplicar la idea disparadora de mi antecesora incursión literaria repitiéndome lo menos posible, al momento de descubrir un corpus de grandes directores con cualidades bien distintivas. Un centenar de nuevos nombres a quienes la siempre exigente etiqueta de 'autor' podría calzar a la perfección.

NO ES CON ÁNIMO DE RANKEAR

A lo largo de las prestaciones de mis libros en medios se me ha consultado acerca de esta supuesta manía que tenemos los críticos de pretender congregar lo mejor (o lo peor) que defina cierta época o rasgo de estilo bajo un número redondo. Los diez mejores intérpretes de la historia...los veinte más destacados westerns de la era dorada...los treinta films más subestimados del nuevo siglo. Es todo un reto, de por sí. ¡La maravillosa cantidad y calidad de talento que dejamos fuera por nuestro sesgado punto de vista! Las listas no son más que eso, pura tendencia.

No obstante, rankear el centenar de directores que componen este libro no fue la intención primigenia. Así como en mis anteriores incursiones 100 GRANDES PELICULAS PARA ENTENDER EL CINE o CINE SIGLO XXI: 200 PELÍCULAS ELEGIDAS, el sentido del recorte elegido persigue motivaciones ulteriores, y, entiendo, superadoras al mero afán de posicionamiento

A raíz de lo expuesto, 100 DIRECTORES DE CINE: ESTUDIO CRÍTICO DEL LENGUAJE, puede apreciarse como un puente trazado para pensar la esencia del séptimo arte y de cómo este ha testimoniado la evolución y la condición humana, a través de un centenar de cineastas fundamentales, como asequible recorte teórico. Este ejercicio resulta un estimulante camino a descubrir ponderables facetas de la técnica, la crítica y la industria cinematográfica, rescatando marcas de estilo de cineastas influyentes, en pos de generar marcos conceptuales que guíen al lector hacia la comprensión.

Como autor, intento desentrañar la importancia cabal de esta serie de figuras de absoluto culto y su incidencia en la creación de films inolvidables, hitos insoslayables de un lenguaje en permanente evolución. El elenco de cineastas seleccionados abarca clásicos esenciales como Eisenstein, John Ford, Kurosawa, Orson Welles, Charles Chaplin o Alfred Hitchcock; exponentes vanguardistas como John Cassavetes, Robert Bresson, Jean-Luc Godard, Michelangelo Antonioni o Federico Fellini; estandartes del cine contemporáneo como Martin Scorsese, Woody Allen, Steven Spielberg, Pedro Almodóvar o Clint Eastwood y talentos destacados del nuevo milenio como Christopher Nolan, David Gordon Green o Denis Villeneuve, entre muchos otros.

Subjetiva, como toda lista, deja fuera de registro a nombres igualmente pertinentes. No obstante, considero que cada uno de los incorporados merece, sobradamente, el lugar que ocupa, y a cada uno de ellos les estoy profundamente agradecido. 

EL ASOMBRO SE PARECE A UNA FOTOGRAFÍA

EL SENTIDO DE UNA IMAGEN

La concepción del título de este libro parte de un disparador mientras leía a un teórico de la imagen e ineludible referente como John Berger. Más precisamente, de su publicación PARA ENTENDER LA FOTOGRAFÍA, me resultó por demás oportuno un pasaje en dónde se refiere a la obra de Henri Cartier Bresson. Sendas mentes prodigiosas fueron el incentivo primordial para este catálogo personal; algo con lo que ya venía fantaseando de cara a una próxima aventura literaria, pero no encontraba el cauce adecuado. Por múltiples razones, aunque, principalmente, por mis numerosos compromisos editoriales con otros proyectos de corte más ensayístico. Abocarme a ordenar mi material fotográfico insumiría considerable tiempo y el momento estaba próximo a arribar: me adentraría en aguas profundas e inexploradas, de fértil materia creativa.

Una vez que el proceso se puso en marcha, casi como un dictado del alma, a mi mente primero llegó el título y luego el nombre de cada una de las series temáticas que compondrían esta recopilación fotográfica. La idea estaba clara desde el principio: quería contar a través de imágenes, y con el dispositivo fotográfico como herramienta, mi ligazón emocional con el mundo que me rodea. Dar a conocer mi faceta de fotógrafo autodidacta, siempre dispuesto a capturar instantes que me conmueven en lo cotidiano. De ellos extraigo la magia de todo acto contemplativo.

Vivo observando mi mundo alrededor, buscando experimentar con las posibilidades estéticas de una imagen. Infinitamente poderosa, plena de sentido. Resultó un enorme desafío concatenar más de quinientas fotos como base inicial. El proceso de selección fue arduo, atravesó diversas etapas y en pocos meses el catálogo ya había encontrado su itinerario definitivo. Un total de diecisiete series y más de doscientas cincuenta fotos se vertebran a lo largo del libro. Desde la primera de ellas, capturada en 2012 hasta el presente, incorporando la producción de 2021. Desde el interior de la provincia de Buenos Aires hasta el corazón de Capital Federal, en postales de su vertiginosa, frenética, vida cultural nocturna. Desde la siempre omnipresente Mar del Plata y la costa atlántica entera hasta la vibrante y maravillosa Rosario. Por supuesto, rincones de mi ciudad natal, La Plata.

La apertura del libro es una cita de Arthur Rimbaud (de JUVENTUD, ILUMINACIONES), la cual me resultó sumamente apropiada como paradigma del nuevo mundo que estamos viendo nacer ante nuestros ojos. Nuevas formas nacen, crecen y se reproducen. Por eso aquello de la 'post-iconoclastía' a la que me remito en la primera de las series. Toda una declaración de intenciones que sirve como apertura. ¿Qué nos espera después de la ruptura del sentido de una imagen? Es mi apropiación del acto estético en su más subversiva acepción.

DE DESAFÍOS ESTAMOS HECHOS

Una serie de circunstancias muy puntuales se presentaron al momento de concretar el presente proyecto. Realizar una tirada a alta escala, tal y como los requisitos de distribución demandan, excedió, por su alto costo, todas mis posibilidades. Editar un libro de fotografías a todo color con miras a comercializar hubiera sido fantástico, pero poco probable de solventar. Me encontré ante una tamaña disyuntiva. Entendí que el camino por delante era otro al que acostumbraba, y en lo alternativo vislumbré el sentido para que esta obra pudiera fluir con una logística acorde. Las circunstancias que rodearon a la concreción de la veintena de libros de papel que llevaba hasta entonces editados distaban por completo de lo que aquí se requería, y estuve conforme con la decisión tomada.

La presente fue una obra concebida bajo distintas condiciones y sirvió para validar mi mirada autoral desde una faceta que, quizás, no he dado a conocer lo suficiente, pero, no obstante, me identifica de igual manera. Mis fotografías llevaban años publicadas, de forma individual en mi web personal, pero carecían del sentido de organicidad que un catálogo puede proveerles. Y tan vital fue conseguirlo; lo sentía una gran cuenta pendiente. Este reservorio ahora pesa en mis manos, y es una grata sensación. Por ello, el desafío de encarar un trabajo recopilatorio de casi una década y ambicionar el formato físico como objeto de colección se convirtió en poco menos que una obsesión.

Arribar a su acabado definitivo constituyó una labor en extremo demandante y lo tomé con la puntillosidad que la selección requirió. Me apenó dejar afuera ciertas obras fotográficas muy bellas y de gran encanto, pero debí pactarme un límite para el recorte y supe que futuras fotografías aguardarían pacientes para compendiar un próximo volumen. Por la cantidad reducida de ejemplares (no más de una decena) el libro físico llegó a unos pocos elegidos, y en simultáneo busqué la forma para que el libro virtual tuviera otra proliferación, en galerías de arte y lugares afines. Quizás estos pocos ejemplares algún día hagan el milagro y logren multiplicarse. Me encantaría que lleguen a las librerías comerciales algún día.

UNA DÉCADA RECOPILADA

Resultaba una cuenta pendiente en mi trayectoria como comunicador reunir, dentro de un material publicado, mi cuerpo de obra de imágenes registradas. Si bien muchas de estas fotografías ya circulaban en mi sitio web, sentía la impostergable necesidad de contenerlas en un formato físico, bajo una idea conceptual. Luego de descartar la opción de una muestra de exhibición (por una cuestión de costos, se me hacía imposible de abordar) cotejé la variable de realizar una tirada impresa súper limitada. Una edición casi de autor, artesanal.

Una vez la frase que otorga título a la misma me fuera revelada -un juego de palabras en mi cabeza resultó tan llamativo como ilustrativo- el proceso estaba en marcha. La curaduría de este catálogo me sumergió por meses en terreno creativo inaudito, a lo largo de un viaje emocional absolutamente estimulante.

EL ASOMBRO SE PARECE A UNA FOTOGRAFÍA concatena mi producción fotográfica desde 2012 hasta 2021 inclusive, y fue diagramado a partir de una columna vertebral de diecisiete series temáticas. Cada una de ellas posee un nombre que refiere a algún aspecto del arte fotográfico, a modo de disparador poético. Con el poder que les confiere, las imágenes se encargan luego de labrar su propio relato. Acostumbrado al periodismo cultural de raíz ensayística, este fue mi primer libro consistente en exclusivo imágenes, y distinto a todo lo que hice anteriormente. Porque prescindo de las palabras al momento de comunicar mi forma de relacionarme con los colores, las sombras y los contrastes; con las geometrías, los encuadres y las maravillas incomparables del arte fotográfico, capaz de detener el tiempo en un irrepetible instante.

ABRACADABRA

Mi atención jamás reposada captura aquello que pueda sensibilizarme.; luego, sobreviene la magia de todo ejercicio creativo. A la hora de trabajar sobre material visual, vivo buscando transformar, sintetizar y comunicar aquello que me conmueve. Las geometrías y las simetrías, los colores y los contrastes…los reflejos, las sombras proyectadas…las posibilidades estéticas del blanco y negro, la deformación de los objetos…todo ello forma parte de mi apetencia, intentado desentrañar el sentido oculto, subyacente de cada imagen, para así poder bucear en lo abstracto o lo aparente. Me resulta fantástico el hecho de poder fluctuar dentro de esos límites más bien difusos entre la realidad capturada y la tergiversación de toda interpretación. Las percepciones que engañan, y bienintencionadamente manipulan nuestra noción. Hay una eterna disputa allí en lo que a nuestro oficio respecta, ¿cuánto hay de verdad y cuánto de artificio? Es mi laberinto creativo. No por nada, a una de mis series la titulo "Arte de Prestidigitador".

Como artistas creamos de modo incesante, es nuestra esencia. Y el empeño no debe cesar, permaneciendo fieles a nuestra intuición. Lo importante es no dejar de hacerlo, más allá de las expectativas ajenas y, en lo posible, hacerlo sin sobre juzgar la propia obra. Si tuviera que dar un consejo, diría que es necesario soltar lastre cuánto más periódicamente puedas, en orden de crecer artísticamente. Esto es, dejar registro, físico o digital, de nuestro cuerpo de obra. La satisfacción de ver materializada nuestra creatividad garantiza todo esfuerzo.

EL ASOMBRO EN DIMENSIÓN PROTAGÓNICA

Durante el arduo proceso que implicó la presente edición, en lo referente a recopilación, selección, ordenamiento y optimización de cada imagen, una sola palabra me mantuvo incesante en la tarea. El asombro. Contra todo pronóstico, me enfrenté a una década de imágenes en revisión, desfilando ante mí. La dura empresa de abocarme a semejante desafío demandó mi atención por completo.

Un proceso de curaduría que implicó un trabajo de meses, en extremo detallado y pormenorizado, con un sentido fuertemente poético. Nunca más cierto aquello de que una imagen vale más que mil palabras. La fotografía encierra también un gran truco...toda materia digna de contemplación que muta bajo nuestra propia mirada está hecha de ilusiones.

Aldous Huxley, durante su etapa de experimentación con estados de conciencia ampliados, decía que veía 'esmeraldas de otros mundos en las hojas de un árbol cuando el sol las atravesaba'. La naturaleza nos regala la magia de ciertos rituales para los que solo hay que permanecer atentos. Mientras el asombro no nos abandone y sigamos conservando esa sensibilidad, esa apertura, esa habilidad, será extremadamente provechoso el fruto obtenido. Y el asombro va de la mano de la curiosidad, cualidad vital para seguir explorando mundos que nos conmuevan. Rebasando fronteras, indagando inquietudes, preguntándonos los motivos. ¿Por qué esto o aquello es así y no de otra forma? Esa avidez y ese inconformismo es el que guía mi actividad artística, en búsqueda de la superación permanente. Los límites son una mera ilusión.

Todo lo que me conmueve estéticamente se resignifica bajo mi propio prisma. Es el tamiz por el que conduzco ese flujo bendito. Y elijo darlo al mundo. En muchas ocasiones, a lo largo de mis más de treinta libros editados a la fecha, me tocó hacerlo a través de la palabra escrita. Por primera vez aquí es sólo potenciando una imagen y sus múltiples sentidos. Aspecto que constituyó un gran desafío en mi carrera como artista y comunicador, un gran paso hacia otra dirección, cuyo fin es exactamente el mismo: otorgar cierta sensibilidad artística. Lo que no es poco. Lo disfruto con la entrega, la pasión, la dedicación y la responsabilidad de siempre.

EJE TRIPARTITO

Como comenté anteriormente, EL ASOMBRO SE PARECE A UNA FOTOGRAFÍA se materializó en formato papel y digital, en calidad de ilustración a todo color, gracias a una edición cuidadísima y hecha con absoluta artesanía por el grupo editorial Gráfica 12/50. Este trabajo recopilatorio sobre material fotográfico de mi autoría realizado durante la última década consta de tres ejes preponderantes. Por un lado, el dibujo digital, una veta creativa que me siento cada vez más interesado en explorar en sus sentidos más abstractos. Por otro, la fotografía de interiores, en donde me enfoco en espacios arquitectónicos prestando especial atención a la incidencia de la luz, los encuadres y las formas geométricas. Y, por último, mi observación sobre paisajes naturales, principalmente en bosques, playas y cielos de diversas localidades de la Costa Atlántica y Provincia de Buenos Aires.

A través de este eje tripartito, hice hincapié en el sentido de homogeneidad que requiere poner en perspectiva un cuerpo autoral, reunido bajo temáticas que resumen mis inclinaciones artísticas. Encontrarme con mi mundo privado de imágenes a lo largo de todo este tiempo -revisitando etapas personales o lugares geográficos de recurrencia- fue tramando un relato más inconsciente que planeado. Poder apreciar este camino de aprendizaje en el campo fotográfico fue tan vital como revelador. Me conectó con una zona de mi ser creativo que pretendo seguir explorando de aquí en más. Porque comprobar cómo evoluciona este gran mapa de emociones, formas, colores y abstracciones, que puede demandar años cobrar sentido, es no menos que sorprendente. Así de inasibles son los designios de nuestra trayectoria. Y en cierto modo, también, es síntoma de salubridad soltar el peso de la propia obra, cuyo volumen a menudo puede superar las propias posibilidades de plasmarla. En ello resumo el motivo de estas trescientas páginas, en un intento por contener instantáneas que son el rastro y la huella de mi universo creativo, agudizando la capacidad estética de observación hasta la máxima expresión, para luego brindarlo al mundo.

EL CAMINO DEL ARTISTA

El capítulo "Viaje Inacabado Hacia la Totalidad" encierra una anécdota muy particular: el título de la serie se me representó ensayando una parábola acerca del acto creativo. Si tomamos nuestro cuerpo de obra como un todo en permanente transformación (un microcosmos de propia entidad, un universo íntimo), nos damos cuenta de que vivimos persiguiendo esa totalidad inacabada. Inalcanzable. A manera de un 'constant concept' o un incesante 'work in progress'; frase que, por otra parte, traducida, otorga título al presente ensayo literario: OBRA EN PROGRESO.

Estimo que la analogía se vuelve evidente: con perfeccionismo, ejercitamos nuestro músculo creativo ante la utopía de fijarnos una meta de llegada. Creemos que buscamos con detallismo y obstinación esa obra acabada, cuando, en realidad, somos instrumento de un proceso que no sabe de puntos finales y nos excede. Luego de veinte años de trayectoria, hoy puedo visualizar a mi obra como un cúmulo de energía en continuo movimiento, y esta metáfora simboliza una idea a la que recurro con frecuencia.

Una publicación de esta magnitud no se gesta de un día para el otro. Detrás de cada fotografía elegida hay minutos, horas y hasta días, de obsesiva búsqueda por una tonalidad, por una iluminación, por un contraste. Hay series en donde el objeto de observación es el inmenso mar o los misteriosos rastros en la arena, en otra se verán añejos árboles o cielos infinitos. No hay fronteras allí, como tampoco en el acto creativo…o al menos en lo que a sus expectativas se refiere. Simplemente, tal vez haya paisajes que quisiéramos conservar para la eternidad. Y retorno al hecho de la ausencia de límites, físicos o mentales, a la hora de crear.

"Viaje Inacabado Hacia la Totalidad" resume parte de mi quimera, más allá de que las series se organicen, en sí, de modo temático, a lo largo y ancho del libro. Me inspira profundamente la naturaleza a mi alrededor, y construí, a través de ella, mi propia cosmogonía. Cada fotografía es una pintura emocional y mi pulso cronológico.

GABINETE DE COLECCIÓN: CURIOSIDADES, MARAVILLAS, OBSESIONES Y FILIAS

LA MARAVILLA INAGOTABLE

A mediados de 2021, pude dar en lo personal un gran paso con la producción de la primera tirada gráfica impresa para el proyecto Revista Cultural Siete Artes, medio autogestivo que dirigí durante siete años. Sin dudas, un sueño hecho realidad. La posibilidad surgió a partir de la edición de la tetralogía de mi autoría, en formato bookazine, titulada GABINETE DE COLECCIÓN una idea que partió de un espacio transmedial en donde solía escribir acerca de películas, libros, pinturas y discos de culto, de todos los tiempos, géneros y variedades. Una sección que pudo ser disfrutada durante años en la revista digital y sus redes, y en dónde se rescataron bellezas culturales de la más inusual procedencia. Gemas incunables, clásicos de poetas malditos, películas serie B, discos conceptuados fuera del mainstream. ¿Qué hay de los clásicos comúnmente aceptados? A veces la incorrección es la forma adecuada para que determinada forma de arte dialogue con el paso del tiempo. Me interesa bucear bien profundo y rescatar esta clase de perlas infrecuentes.

El título 'gabinete de colección' estuvo inspirado en los extravagantes cuartos de maravillas renacentistas, y condensaron casi todas mis obsesiones, filias y curiosidades de ferviente acopiador cultural. Ver materializado este proyecto, a través de una tirada de revistas a todo color, en calidad de ilustración y dueñas de un acabado estético precioso, gracias al apoyo de la editorial Servicop de La Plata, constituyó el siguiente e inmediato gran paso de la marca Siete Artes, inaugurando su veta editorial. Todo fue fruto de un enorme sacrificio y de meses enteros dedicados al diseño de esta personalísima obra, en la cual intervine, por primera vez en mi trayectoria, en el apartado estético de diseño visual.

DENTRO Y FUERA DEL ARMARIO…

Esta es una idea creativa que surgió como casi siempre: una epifanía, en la manía personal de acumular objetos artísticos de colección. GABINETE DE COLECCIÓN nació sabiendo que quería convertirse en ese gran reservorio de cultura. En parte, es abrir mi mundo personal, una ventana hacia mi propio tesoro de inocencia. Con sentido lúdico y guiado solo por la intuición, escribo acerca de las películas, las pinturas, los discos, los libros y toda forma de arte que me atraviesa y deseo analizar, debatir o recomendar. Documentales, fotografías, series de TV y esculturas resultan también material de abundante incursión. Sin quererlo, la nueva criatura acabó convirtiéndose en un amigable Frankenstein; un refugio en dónde me sentí a gusto, poniendo a prueba mi propia capacidad de análisis y sensibilidad estética. Haciendo de la memoria una fiel e indispensable aliada a través de volúmenes que revelan lo esplendoroso de toda forma de arte que incita la curiosidad del coleccionista.

No tengo ningún reparo en definirme como un sibarita cultural, de manera que el juego de construir bibliotecas, cedetecas, pinacotecas o videotecas solo alimenta mi paladar esperando resonar en cada lector. Por ello, intento que GABINETE DE COLECCIÓN pueda ser considerado como una torre gigantesca hecha de arte de culto que dialoga con el pasado y el presente: toma la idea de los antiguos cuartos de maravillas renacentistas como pretexto estético-conceptual para ordenar este caos universal de referencias, influencias, obsesiones y simpatías de todo quien consuma esta clase de contenidos sin restricción alguna.

LA EXTRAVAGENCIA EMBELLECE AL ACTO

Inicialmente, cuando gesté el espacio de alojamiento web, contemplé un espectro multimedial, incluso fantaseé con llevarlo al formato de radio, para luego implementarlo en unas pocas ocasiones en nuestro canal de YouTube. Si bien supe, desde el minuto uno, que iba a disfrutar muchísimo este proceso creativo, jamás pensé que a tan solo seis meses de concebir la idea me encontraría lanzando la revista en formato gráfico, dedicado exclusivamente a este azaroso itinerario por los laberintos de la historia del arte. Otro sueño postergado hecho realidad, destinado a perdurar en hojas de papel ilustración.

Cuando visualicé la idea de convertirlo a estilo bookazine, fue tan atractivo el hecho de poder aplicar mi visión estética que se materializó casi por arte de magia; supe que iba por el camino correcto. Por otra parte, fue el primer proyecto en donde, no solo escribí los contenidos, sino que me encargué del apartado de diseño visual en extremo detalle. Con lo cual, pude desarrollar otro aspecto de mi faceta creativa y la aventura se tornó en un viaje fascinante. Un vuelo libre, de esos hallazgos fortuitos que nos renuevan.

Llegando al epílogo del proceso, ocurrió algo sumamente revelador: una vez editados los cinco volúmenes (el último de ellos, un especial exclusivo: CINETECA) y superado la marca de ciento setenta objetos de colección, comprendí que era tiempo de que el proyecto llegara a su fin. Internamente, algo me anunció que hasta aquí ya era suficiente. No fue sencillo aceptarlo, tenía entre manos ese juguete que, como toda novedad, se resiste a abandonarnos. Una pieza de arte en sí, con toda su iconografía de indudable identidad. Cinco volúmenes de cien páginas cada uno, en papel de ilustración a todo color. Una edición de autor que es un hito de mi trayectoria.

ESTO LO ESTOY ESCRIBIENDO MAÑANA, RELATOS EN PROSA POÉTICA

UN HILO CONDUCTOR DE LA CONCIENCIA

Esta es una creación que atesoro, una declaración de principios. Mi libro más autorreferencial y, en cierto modo, mi esencia como autor. Un examen de conciencia, con las puertas del alma abiertas de par en par. Casi trescientos cincuenta relatos en prosa poética, de a uno por cada página, y dispuestos a lo largo de veinte series. Las primeras de ellas abordan temáticas concretas como el nuevo orden mundial y dinámicas sociales contemporáneas, para luego diversificarse a otras más abstractas y surrealistas en donde utilizo el lenguaje poético para construir y expresar sensaciones más íntimas. Y porque la escritura y la imaginación no conocen de límites, las últimas dos series incorporadas son de estricto rigor narrativo, describiendo fragmentos –lo que yo llamo breves escenas- de un posible cuento inacabado, protagonizado por habitantes de mi mundo de pura ficción.

En el apartado estético, ESTO LO ESTOY ESCRIBIENDO MAÑANA incorpora un disparador visual a cada serie -un dibujo, una fotografía- a manera de portada y en búsqueda de nuevos sentidos alegóricos a ser descubiertos. Su conclusión resume un período de escritura de casi dos años y es mi declaración de intenciones poéticas: así veo el mundo, el amor, la muerte y el paso del tiempo; las dificultades y las mieles de la vida…también las del oficio de escritor.

PROCESO DE ESCRITURA

Esta serie de relatos emotivos y episódicas instantáneas, concebidos ininterrumpidamente a lo largo de varios meses fue algo francamente revelador. Cada ejercicio poético fue escrito de a uno por jornada, durante el primer año de encierro pandémico. Forzado al encierro en mi torre de marfil, me entregué a un fluir vertiginoso… un terremoto emocional. No fue sencillo ordenar las piezas de este rompecabezas de versos sin rimas; una tarea de edición a contrarreloj antes de que las hojas se vuelvan marchitas o sus sentencias perezcan.

Aquello que comenzó como un disparador creativo acabó convirtiéndose en una marea de incesante escritura, a través de la cual revisé que ocurría no solo en el 'mundo fuera' sino en mi alma, cuerpo y corazón. Una profunda travesía hacia el interior, en busca de hacer las paces con el pasado, y en lo que respecta al presente, comprometerse con aquello que requiere, desde mi condición de artista, pronunciamiento al respecto.

ESTO LO ESTOY ESCRIBIENDO MAÑANA, trabajo de campo en dónde reconozco el territorio adónde pertenezco, articula pareceres respecto de las dinámicas de un mundo al borde del abismo, evaluando efectos y consecuencias de nuestro proceder, vestigios de experiencias pasadas y advertencias futuras, de cara a una nueva era y aun sorteando las desavenencias de un período sumamente extraño. Testigo de la porción de tiempo que me toca, ensayo aquí un muy personal análisis de la condición humana.

MÁQUINAS NARRATIVAS

Los seres humanos somos máquinas narrativas, y es una cualidad que nos atraviesa a todos por igual. Nuestra capacidad de soñar y expresar mundos posibles no tiene límites. Ejercitemos la escritura o no, creo que poseemos ese don y necesidad de narrar una última quijotada: entre más quimeras, escalaremos el monte más empinado y rocoso si hiciera falta, porque nos mueve el instinto de supervivencia y superación.

Como podrán imaginar, este proyecto fue impulsado por variables asimilables a lo recién expuesto. Muy a flor de piel, la escritura acaba volviéndolo evidente. En este sentido, ESTO LO ESTOY ESCRIBIENDO MAÑANA ha sido claramente una experiencia terapéutica, procesando la transformación de vínculos afectivos e indagando en mi propia condición de escritor. Y más allá del guiño explícito a Julio Cortázar (de su célebre cuento "El Perseguidor", incluido en la antología "Las Armas Secretos"), no pretendo citar a nadie, es mi propia voz la que grita.

ESTO LO ESTOY ESCRIBIENDO MAÑANA, fruto nacido en tierra extinta, está hecho de fragmentos poéticos que fueron escribiéndose en una línea de tiempo de casi dos años. Ha sido un trabajo fenomenal, un viaje directo al centro de esa clase de tormentas de las cuales no es sencillo salir indemne. De lo contrario, este libro no tendría sentido; tampoco mi carrera de aquí en más. Estas páginas condensan el esfuerzo de haber llegado hasta aquí.

LA FLECHA DEL TIEMPO

Durante los últimos años pude maximizar y disfrutar el uso de las horas creativas y la libertad de mi oficio para seguir escribiendo y produciendo cuerpo de trabajo. Sin cesar en evolucionar, etapa a etapa intento llevar mi escritura hacia otros terrenos. Probarme a mí mismo que puedo recurrir a otros métodos y a otras formas. Me gusta indagar en lo que tengo de nuevo por comunicar, al contrario de encasillarme.

Este libro, rara avis dentro de mi producción literaria, es en sí mismo una auténtica lucha contra el correr de las agujas y de ser por mí hubiera llegado a vuestras manos mucho antes. Tales contingencias no son ajenas a la labor del escritor, a menudo pendiente de las agendas editoriales. A veces, incluso, presos de ellas. En última instancia, un autor lidiando con su propio deadline no implica problema alguno, solo un desafío para sí. Nuestra obra, al fin, sobrevivirá a los calendarios. Como siempre ocurre, el sabio tiempo sabe colocar cada eslabón de nuestra obra en su justo lugar. Si algo aprendí, es que debemos aprender a ser pacientes.

HOMBRES, MITOS Y LEYENDAS: ÍCONOS AFROAMERICANOS DEL DEPORTE

UN ASUNTO DE MENTALIDAD

Había apartado el proyecto por un par de semanas. Sencillamente, no fluía. Debí de posponer la primera etapa de revisión y eso retrasaría los planes de diseño y maquetado. Me encontraba estancado, a punto de considerar la dificultad de enfrentar semejante bloqueo. Esa clase de nudo gordiano a la que, como escritores, solemos exponernos. Debía de una vez por todas acabar y entregar a la editorial el borrador definitivo en apenas veinte días. Estaba a contrarreloj.

Evaluando lo escrito, me pregunté por el sentido unificador de cada uno de los ensayos compendiados en el libro. Pude rastrear la insustituible cuota de sacrificio que cada uno de estos seres humanos con destino de gloria invirtió en el intento de hacer de esa práctica deportiva algo realmente superador, cada día de sus vidas. Finalmente, detrás de la leyenda, encuentras al hombre, concretando la mejor forma de sí mismo y brindando entera entrega a la disciplina a la que consagraron sus respectivas existencias En dichas circunstancias, determinados valores humanos imprescindibles emergen a la superficie. Y no haces más que abrazar los principios elementales. Espirituales, filosóficos, morales o existenciales. Lo que sea que te lleve a flote; porque en algo tienes que creer.

En lo personal, me sensibiliza e identifica todo logro que pueda poner en evidencia algo intrínseco a la condición humana, como lo es el deseo de superación. Hagas lo que hagas, siempre vas a querer ser el mejor en ello. Por ejemplo, escribiendo el mejor libro de tu carrera.

Ya es hora de hacerlo, me dije. Es un asunto de mentalidad. Y volví a escribir, sin páginas en blanco por delante.

DELINEAMIENTOS

La práctica del deporte y el consumo de disciplinas deportivas forman parte de mi pasión, desde muy pequeño. Sin embargo, el interés que despertó tempranamente en mí la actividad tardaría en manifestarse dentro de mi trayectoria como escritor. En parte por ello, la idea comenzó a rondar mi mente una vez finalizados mis compromisos editoriales de 2021, en donde concreté un total de cuatro proyectos literarios y encaminé otros tantos para el siguiente calendario. Tan solo necesitaba eso…¡más incentivo! Porque el nervio creativo nunca se detiene, no descansa. ¿Cuál sería el más impredecible rumbo a tomar? Nuevos límites que exceder me colocaron, como escritor, ante una oportunidad irrepetible.

HOMBRES, MITOS Y LEYENDAS, simétricamente dividido en dos mitades (veintitrés ensayos corresponden al mundo del boxeo, otros tantos al baloncesto), viene a cubrir el hueco que en mi oficio dejara mi asidua afinidad al periodismo cultural. Imaginarán las razones por las cuales fuera, tal vez, mi libro más postergado y singular a la vez; los procesos se dan a su justo tiempo y cada pieza acaba ocupando su lugar correcto dentro de nuestro cuerpo de obra. Es un hito sumamente especial en mi trayectoria, editado junto a la Imprenta Servicop de la ciudad de La Plata.

En esta publicación, intento conceptualizar la figura de leyenda deportiva, tangencialmente atravesada por la cuestión de índole social. Basta con rastrear profundo en la historia para poder dimensionar la palabra 'héroe' y su auténtico alcance mitológico. ¿Qué circunstancias construyen a un mito deportivo? ¿Qué lo vuelve masivo? ¿Qué clase de fanatismos despierta un ícono capaz de enfundar derechos sociales y luchar por el deseo igualitario de aquella comunidad cuyos valores representa? ¿Qué retrógrado extremismo pretende silenciarlo? Es mi responsabilidad como escritor pronunciarme acerca del impacto que generara en la urdimbre social una serie de hazañas deportivas consideradas absoluto parteaguas, tratando de prefigurar un concienzudo análisis con un rasgo en común: en lo colectivo o en lo individual, todas ellas debieron sortear la más condenable opresión.

Como animales periodísticos no hacemos otra cosa que observar la condición humana. A eso me dediqué en este trabajo de campo, siguiendo la premisa de constituir una mirada crítica que contemple las coordenadas que producen determinado molde de héroe generacional.

ES TIEMPO DE REVOLUCIÓN

HOMBRES, MITOS Y LEYENDAS explora, mediante un anclaje social, la trascendencia de figuras claves del deporte afroamericano, desde los primeros años del siglo XX hasta hoy. Como comentado, se divide en dos mitades exactas, abordado las prácticas deportivas del baloncesto y del boxeo en Estados Unidos. Incluye un total de cuarenta y seis crónicas acerca de momentos claves en la historia de sendos deportes, los cuales tuvieron como protagonistas a atletas afrodescendientes. De manera que, como pueden comprobar, es un libro fuertemente atravesado por el factor social. Aquí intento descubrir ciertos velos respecto al hombre que habita tras la leyenda. Y, por sobre todas las cosas, responder a la pregunta acerca de qué significó ser un deportista de color en la Norteamérica segregacionista de espacios, servicios y leyes.

Para su consecución, he recopilado casi medio centenar de crónicas deportivas, atravesadas fuertemente por el fenómeno social, con miras a responder inquietudes acerca del llamado 'trascender mitológico', rescatando valores disciplinares y espirituales, de resilente lucha. El relato se inicia en los albores del mil novecientos y traza una línea de llegada nuestros días, vertebrando historias de ascenso, gloría, estrépito y caída, es que he realizado este abordaje histórico, deportivo, cultural y social, a través de figuras magnas de la alta competencia.

Bajo el tamiz de un siglo XX que globaliza culturalmente toda actividad, en HOMBRS, MITOS Y LEYENDAS reseño el acontecer puntual de dos disciplinas a través de hechos insoslayables. La ecuación inclina el peso a su favor, elevando a la categoría de héroes a aquellos emblemas que libraron batallas políticas, sociales y culturales, volviendo al análisis mucho más punzante. La coyuntura se anexa irremediablemente a al devenir histórico, ilustrando paradigmas que simbolizan conquistas extradeportivas de la última centuria.

Este libro publicado justo a tiempo para ser exhibido en la Feria internacional del Libro, en su edición 2022.

BLACK LIVES MATTER

Existe un apartado en mi libro SENTIDOS REVELADOS: ESTÉTICAS DE LA CULTURA UNIVERSAL, en donde abordo el arte afroamericano revelándose contra las barreras raciales en Estados Unidos, a mediados de los años '60. Lo hice contextualizando la creación de un período de tiempo específico para reconocer y celebrar las contribuciones y la presencia de ciudadanos afroamericanos en la activa esfera de vida política, social y cultura del gran País del Norte. En gran parte, como respuesta a los disturbios urbanos y las tensiones sostenidas durante aquel tumultuoso período, este movimiento cobró repercusión gracias a las acciones civiles de fundamentales líderes como Malcolm X y Martin Luther King. El ámbito deportivo, era de esperarse, como herramienta en promover el desarrollo y la conciencia social, no se mantuvo al margen de semejante impacto.

El 'Mes de la Historia Negra' en los Estados Unidos posee una clara visión y propósito: luchar contra una sensación de amnesia generacional y recordar a todos los ciudadanos que la raza afroamericana, también, es gran parte contribuyente de la nación. Mártires y víctimas de la segregación, quienes, con valentía, lucharon por un nuevo paradigma social, allanando el camino. En HOMBRE MITOS Y LEYENDAS, un puñado de ellas son justamente evocadas a lo largo de una serie de ensayos fuertemente anclados en historias de tenacidad, lucha, resiliencia y espíritu de superación. Evidentemente, la lucha espiritual connota con el triunfo deportivo: estos pioneros de raza negra se convirtieron en modelos de su comunidad y notables responsables de un cambio que demoró décadas en ser pronunciado, implementado y aceptado. Sin embargo, medio siglo después observamos que existe aún un largo trecho por recorrer.

Impostergable incentivo del presente libro, los acontecimientos en derredor del movimiento descentralizado Black Lives Matter ('las vidas negras importan', originado en 2013), sirvieron como efectivo indicador y señal de alarma. Ciertos inconcebibles arquetipos ya fueron desterrados, pero aun nos encontramos a considerable distancia de un mundo que conciba mayor integración, igualdad de derechos y tolerancia.

RECURSOS DE STORYTELLING

La semilla de este querido proyecto puede ser rastreada en la columna "Desayuno de Campeones", que durante un año llevé a cabo en la revista digital y cultural Siete Artes. Materia prima suficiente para la elaboración de un libro, dos años después. Otra aventura en la titánica tarea que significa editar en papel.

En lo personal, la pandemia representó una ventana creativa maravillosa, pudiendo concretar el lanzamiento de gran parte de mi obra literaria a la fecha. Aunque, debo decir, orientarme hacia una escritura afín al periodismo deportivo y de profundo compromiso social no estaba entre mis cuentas pendientes editoriales. Y así logré sorprenderme. Justamente, en lo imprevisible, solemos los artistas hallar nuevos caminos que recorrer. Es innato a nuestra condición de creadores: si divisamos una frontera delante, tras su límite conquistaremos territorios de extensa exploración.

Los dos años que mediaron para la publicación de este libro estiman un plazo más lejano al que, en un principio, me había propuesto. No aplica en mí la velocidad crucero, sin embargo, entre medio de ello transcurrieron variadas etapas de reescritura, revisión y selección. Más otros imponderables fuera de alcance; el siempre célebre 'cuando se termina un libro' no es una pregunta de sencilla respuesta. Deslizándose tras la dubitativa idea del soltar o no, que habitualmente nos martiriza. Al fin y al cabo, completar tu misión implica sortear no pocos obstáculos. Y dicen por allí, el resto de la historia lo contará la leyenda que se teja.

Puedo extrapolar esto último al mismísimo contenido que da vida y otorga sentido a esta edición compuesta por una tirada de ochenta ejemplares. Conformada por una cuarentena de historias de gloria o tragedia deportiva, los relatos aquí concatenados se ven atravesados por ciertas variables de hondo calado: la competitividad extrema que prefigura al ídolo, el siempre imperecedero 'what if'' (¿qué pudo haber sido?) que entrona al caído en desgracia o el estigma de pertenecer a la diezmada minoría que vuelve fuerte al más débil. ¿A qué costo? Más interrogantes se acumularon en el mientras tanto de la escritura: ¿qué significa ser un héroe de masas? ¿qué clase de compromiso requiere una ética de hierro? ¿qué portavoces generacionales fueron los llamados a derribar bases sociales tan arcaicas y anquilosadas? Espero la lectura sepa facilitar nuevas percepciones de un fenómeno de calibre secular. El deporte continúa generando debates insondables, siendo consonante con el mensaje social que, urgentemente, las coordenadas históricas demandaban.

En HOMBRES, MITOS Y LEYENDAS, mixturo cultura deportiva, recursos de ficción periodística y abundante lenguaje poético, en la búsqueda de despertar en el lector cierta sensorialidad mediante la creación de atmósferas. Me propuse cumplir el rol de storyteller y trasladar a todos y cada uno de ellos al mismísimo lugar de los hechos, rumbo a los pormenores de aquella hazaña y aquellos mentores que sobreviven al paso del tiempo. ¿Lo habré conseguido?

GRANDES ESTRELLAS DE CINE: HÉROES Y VILLANOS & DIVAS FATALES

ESTRELLA SE IMPRIME EN DORADO

Difícil empresa resulta concatenar los artistas cinematográficos más influyentes de todos los tiempos, y eso es lo que, justamente, me propuse con GRANDES ESTRELLAS DE CINE, trabajo editorial encarado de forma dual.

El título elegido se desprende directamente de un proyecto radial en el cual por años llevé adelante columnas semanales destinadas a repasar la trayectoria de grandes estrellas de la gran pantalla. Cautivado y encandilado desde muy pequeño por sus maravillas, la síntesis biográfica que en formato literario emprendí procedía desde el respeto, el cariño y el asombro que me despertaban centenares de leyendas que perviven en lo profundo de mí hasta hoy.

Comencé a abocarme en su escritura en septiembre de 2020, mediante un abordaje díptico que hiciera especial hincapié en la capacidad de síntesis. Quince o veinte líneas a lo sumo tendrían que ser suficiente para resumir una trayectoria de décadas. Requerí de un sucinto método de escritura a fin de reflejar, sin perder profundidad, el legado de auténticas luminarias. Rumbo a sumergirme en la aventura de indagar en la procedencia, los hitos y las particularidades que graficaron la carrera de cada intérprete aquí incorporado, me enfrenté al siguiente interrogante: ¿de qué hablamos cuando hablamos de estrellas de cine?

Una ambiciosa idea no tardó en tomar forma, con la intención de acceder a la singularidad de cada protagonista de élite. La exhaustiva búsqueda biográfica demandó un año y medio de escritura, corrección y edición. Y, si bien cada ejemplar impreso posee su independencia, no podría existir uno sin el otro. Así fueron concebidos. Este trabajo enciclopédico, de firme intención recopilatoria, se anticipó como un cierre de ciclo editorial, luego de cinco años de intenso trabajo junto a Vuelta a Casa.

¿PREFIEREN LA VERDAD O LA LEYENDA?

Un proceso de selección por etapas, francamente apasionante, escaló desde una cifra estimativa que cotejaba entre cien y doscientas estrellas en total hasta superar la marca de quinientas. Me había abocado a semejante tarea durante meses, apuntando determinados nombres, desechando otros. Tal vez por capricho, el acto de escritura e investigación concluyó en un número capicúa: 272 intérpretes varones y 272 intérpretes mujeres. Un edificio de estrellas contemplé delante de mí.

Debí recurrir al poder de síntesis, y a cada intérprete asigné tan solo una página de desarrollo; fue el estilo de escritura asumido como mejor opción. Al adentrarme más y más en mi labor, encontré una serie de variables que fueron guiando el camino: consagraciones fugaces; historias hechas de tragedia, oprobio y olvido; dispares relaciones con la industria; estrellas no reconocidas con justicia en su tiempo. El acceso al estrellato cinematográfico se me reveló como un fenómeno por demás enriquecedor de descubrir en todos sus matices y pormenores. Y como si fuera poco, por fuera de la pantalla, no menos atractivo: de lo exótico a lo pintoresco; de lo exquisito a lo escandaloso. ¡Ah, sus vidas privadas escudriñadas por el ojo público!

El análisis de cada personalidad se volvió microscópico. Coloqué en consideración todas las curiosidades posibles que incidan en la carrera de un artista, entre validaciones académicas, consagraciones precoces, crónicas enlutadas, mentores generacionales, prodigios de moda o precursores de estilos de actuación patentados. Camino a la meca, más interrogantes guiaron mi búsqueda: ¿qué vuelve icónico a determinado personaje en el cuerpo de un intérprete? ¿qué lo hace instalarse de lleno en el inconsciente colectivo? ¿cuán inseparable de su intérprete acaba convirtiéndose? Hallé la esencia actoral.

El recorrido cronológico llevado a cabo en el interior ambos libros posee un aditamento extra: en el índice posterior se incluye una guía de lectura alfabética que fue de mi ocurrencia confeccionar, a modo de facilitar y amenizar el encuentro de cada lector con su estrella de preferencia. ¡Una búsqueda del tesoro que nos zambulle en la página indicada!

COMENTARIO PRELIMINAR DE LA EDICIÓN

GRANDES ESTRELLAS DE CINE, en sendos volúmenes, reseña vida y obra de estrellas de todo talante, capaces de trascender en el tiempo y conservar el masivo calado en el público. Mitos culturales grabados en nuestra retina, que no agotan la capacidad de sorpresa: todavía podemos descubrir algo nuevo respecto de quien creímos saberlo todo.

Miles de libros la historia del cine ha escrito (y lo seguirá haciendo) acerca de mitos intocables, leyendas vivientes, enfant terribles, fenómenos fugaces o tragedias inexplicables que conforman un enorme mosaico de estrellas, tan eternas e inasequibles en el infinito firmamento. Constituyentes de un pilar sobre el cual el séptimo arte testimonió parte de su profuso andar, tendiendo un puente imaginario que abraza tres siglos, desde la primera proyección oficial, un 28 de diciembre de 1895, en el sótano de un café de París, hasta hoy. Aquí se inserta el díptico GRANDES ESTRELLAS DE CINE, en búsqueda de aquel perenne fulgor, con miras a testimoniar la propia historia de amor entre un periodista cinematográfico y las estrellas, brillantes e incandescentes, que lo sedujeron por siempre. A lo largo de las páginas que conforman tanto "HÉROES Y VILLANOS" como "DIVAS FATALES", un enésimo ranking posible es ejercitado, visibilizando imprescindibles figuras del cine de todos los tiempos y latitudes. Un cúmulo de nombres y apellidos que salen a la luz luego de permanecer durmiendo, quizás, un tiempo más allá de lo prudencial. La memoria cinéfila personal revivió en sueños, una y otra vez, escenas imborrables, creyéndose protagonista de cada secuencia. Afortunadamente, todavía nos quedan maravillosas actuaciones por descubrir, a través de infinitas películas que nos sigan inspirando. Aquellas luminarias que nos esperan, esplendorosas, al otro lado de la pantalla, siempre dispuestas a entregarnos esa línea de diálogo inolvidable o ese sutil gesto que guardaremos especialmente en nuestros corazones.

FACTÓTUM

ASPIRABA A SEGUIR ASOMBRÁNDOME

Como seres creativos, la atención, la inquietud y la curiosidad son valores fundamentales en nuestra búsqueda incesante de capturar aquello que transcurre alrededor, para luego transformarlo, sintetizarlo, deconstruirlo y recrearlo bajo la propia mirada. La cámara es un instrumento y nosotros ese médium que transmite aquel sentido revelado. Sentía que en FACTÓTUM aun había espacio para continuar comunicando esa clase de maravillas…

Considero que el arte visual me conecta con una parte de mi naturaleza creativa que no prescinde del factor lúdico para indagar su mundo interior, y que se siente sumamente a gusto y en libertad durante el proceso. Poder transmitir un parecer estético, congelando en cada fotografía un instante irrepetible, es parte de mi quimera. Resguarda cada instantánea el misterio: descubrimos una porción de verdad, porqué no un acto de magia sin revelar el truco. Al fin, puede una imagen ser tan solo una ilusión, y está bien conservar cierta opacidad al respecto, sin dar todo por explícito. Tenemos por delante un territorio infinito de registros por explorar.

Perseguimos ese rastro de la luz, nos aliamos a la memoria de aquel color, tras la autorrealización del propio lenguaje. Es una inmensa maquinaria la que gestamos, narrando la propia historia, e igualmente una necesidad que excede todo análisis racional. Aspiro a seguir haciéndolo mientras el asombro no me abandone.

HAZLO TODO, HAZLO TÚ SOLO

En FACTÓTUM, con permiso de Charles Bukowski, intenté hacer honor al título en cuestión: hay veces en que, como artistas, tenemos que hacerlo todo, adentrándonos en las múltiples tareas que conlleva el acto creativo. Era hora de redoblar la apuesta planteada, un año calendario atrás, con la edición de mi primer catálogo visual. Incluyo aquí cuantioso material inicialmente descartado del anterior proyecto, trayendo al presente esta personal conexión de fragmentos visuales, como partes de un todo que anidan en mi matriz creativa. Por tales motivos, considero a este como una secuela directa de aquel trabajo.

Verano de 2022; allí estaba nuevamente, con suma atención observando el mundo que me rodeaba. Una vez más, los paisajes naturales primaron como motivo a retratar. En varias de las series de FACTÓTUM abundan cielos, mares y bosques; también formaciones nubosas de las más diversas formas o capturas de atardeceres sobre recortes urbanos. Otorgando diversidad al registro, también pueden encontrarse fotografías de interiores de interés arquitectónico y otros instantes más abstractos. Es un recorrido cronológico y también geográfico, a través de distintas locaciones que he visitado. Una curaduría de instantáneas que la preciosa edición de Imprenta Gráfica 12/50 pudo hacer posible, por segunda ocasión, bajo una austera tirada impresa que no se comercializa en librerías.

El 'bonus track' del presente libro está conformado por dos series finales dedicadas, en exclusivo, al dibujo digital, faceta lúdica que he abordado con creciente curiosidad. Comencé a explorar dicha veta como un juego creativo, hace algunos años, y pude, en mi primer libro de fotografías (EL ASOMBRO SE PARECE A UNA FOTOGRAFÍA) reunir tempranos esbozos. No obstante, sentí que debía indagar en ciertos aspectos y técnicas de la intervención visual sobre fotografías tomadas por mí. Por meras razones de recorte conceptual, quedaron cuantiosos experimentos fuera de aquella selección, es por ello que pensé en FACTÓTUM como archivo físico que pudiera contenerlos, junto a nuevos hallazgos de flamante cosecha.

UNA HISTORIA CONTADA EN IMÁGENES

A través de las fotografías narro mi personal manera de ver el mundo. Es mi noche americana, mi espacio privado. Aquel instante capturado. Todo ello y más implica el asombro, un gran aliado en nuestro viaje creativo. No dejar de maravillarnos de lo resplandeciente que habita a nuestro alrededor. Me considero un afortunado testigo de toda la naturaleza que a mi alrededor muta. La maravilla no es para cualquiera. Podemos, acaso, apenas intentar reproducir esa huella, fijar ese instante que perdurará en la memoria. Resulta curioso apreciar en retrospectiva, y a toda velocidad, ese cúmulo de imágenes que nos guiaron desde entonces hasta hoy.

En FACTÓTUM podrán encontrar siete series temáticas, organizadas a través de los ejes anteriormente detallados. Cada serie posee un disparador poético en su título como introducción a las imágenes que concatenan, y, a diferencia de cierto orden cronológico o geográfico que jerarquizaba mi anterior catálogo (EL ASOMBRO SE PARECE A UNA FOTOGRAFÍA), en esta ocasión me dejé llevar más por una búsqueda estética respaldada en la importancia que tienen ciertos colores, tonalidades y atmósferas, a fin de organizar este gran relato mosaico de modo secuencial, en donde cada imagen es una pintura emocional específica que guarda relación con la que la precede y con la siguiente. De alguna forma, estoy también interpelando al lector, en la búsqueda de resonar en su propia sensibilidad a lo largo y ancho de este archivo de fotografías que viene a completar el sentido de rescate, puesta en valor y curaduría que emprendiera por primera vez casi dos años atrás.

INFINITO (TRILOGÍA POÉTICA)

JUSTICIA POÉTICA

Leo poesía desde muy pequeño, y siempre he tenido interés por adentrarme en la obra de grandes poetas de todos los tiempos, de procedencias y estilos muy diferentes entre sí. Sería injusto mencionar a algunos y dejar afuera a otros tantos. De modo que evitaré ensayar una lista de imprescindibles. Con gran admiración, muchos me han nutrido e inspirado.

Como escritor, sin embargo, siempre se me ha relacionado más con el quehacer ensayístico, con la crónica y crítica periodística. Algo que lleva absoluta lógica, teniendo en cuenta el grueso de mi producción literaria. No ha sido sencillo compaginar ambas facetas, a veces me daba la impresión de que el periodista acababa ganando la partida con abrumadora disparidad. No obstante, poco a poco, y con los años, la escritura poética ha pasado a ocupar un lugar central dentro de mi trayectoria.

La poesía comenzó a formar parte de mi territorio de expresión allá por el año 2013. Desde aquellas primeras insinuaciones y exploraciones he recorrido un largo camino, que me ha permitido perfeccionarme y sentirme a gusto con lo que deseo comunicar y cómo y cuándo siento que debo hacerlo. Porque, si algo me ha resultado dificultoso en mi oficio de escritor, ha sido enfrentarme a mis propios textos, años después, guardando la convicción de que me veo representado en ellos. No siempre ha sido así y han transcurrido extensos períodos en dónde he permanecido completamente inactivo en materia de producción poética. Una deuda contraída que me llevó largos años saldar…

UN ANTES Y UN DESPUÉS

Mis primeros escritos publicados forman parte del libro de prosa poética ESTO LO ESTOY ESCRIBIENDO MAÑANA, acerca del cual me he manifestado en apartados anteriores. Si lo pienso, puede que dicha publicación -el contexto y los disparadores bajo los cuales fue producida- hayan resultado en un bienvenido mecanismo de ignición para impulsar futuras incursiones de naturaleza poética. En efecto, durante el siguiente lustro me encontré profundamente ligado a la misma, adquiriendo una práctica y una constancia que ya no abandonaría, fruto de la cual nace este primer acercamiento al campo poético más puro -quiero decir, despojándome de la prosa-, y al cual titulo INFINITO.

Esta trilogía, compuesta por los poemarios ∞, OBLIVION y TIEMPO (cuya denominación inicial fue DESHORAS), fue compuesta entre los meses de abril y junio de 2022. Curiosamente (o no) es el único trabajo de mi producción que no fue presentado en medios ni posee valor comercial. Editado por Imprenta Servicop, esta serie de libros de mínima tirada representa un antes y un después en mi abordaje al género poético. Además, y como fue tornándose constante en mi habitual concepción autogestiva, me hice cargo del aspecto estético, otorgando a la trilogía una identidad visual con sello autoral propio.

Durante los tres años que siguieron a la presente publicación, abultaría mi producción poética mediante la consecución de un total de doce poemarios, incluyendo una tetralogía y otro especialmente compuesto en idioma inglés, todo un desafío en lo personal. Sin embargo, y por motivos que hacen a mi inclinación por visibilizar mi obra a través de otros formatos, ninguno de ellos puede hallarse en formato físico. Actualmente, inéditas poesías aguardan todavía a ser publicadas…

PRÓLOGO DE LA EDICIÓN

Extracto publicado en la versión de papel, editado por Imprenta Servicop en el mes de octubre de 2022.

Todo libro tiene una historia detrás. La siguiente es la mía. La pregunta es ¿por qué? Cada creación artística posee un motivo de ser. Aquí, la poesía es un instrumento para expresar una serie de hechos y circunstancias que vertebran un devenir emocional. Este es un modo, entre muchos probables, al que recurre la literatura como mecanismo. Luego, incide nuestro lugar a ocupar como escritores: hacernos cargo de aquella verdad impostergable que nos es brindada en comunicar al mundo.

Quiero aclarar que nada de lo que sus doce capítulos cuentan es producto del azar o de la casualidad. Cualquier semejanza con la realidad no es mera coincidencia. Todo lo contrario, 'basado en hechos reales' aplica a la perfección. El relato que se despliega en INFINITO, compuesto por un total de ciento cuarenta y cuatro poemas escritos entre los meses de abril y junio de 2022, encierra la verdad absoluta de los personajes que le otorgan vida, desde la subjetividad de quien escribe. En el mientras tanto, un infinito punto rojo me sirve de guía inexorable. La música del tiempo sigue sonando y suele representarse personificada: eso es exactamente una musa.

Ahora bien, ¿para qué? ¿No es acaso una osadía que un escritor pretenda comprender el infinito?... Titular una obra con un símbolo puede intuirse, de por sí, como arriesgado. Una relación de identidad tan abstracta como evocativa; nada que nuestra creatividad no haya intentado antes. Los seres humanos buscamos, denodadamente, descifrar aquello que nos excede. Una epopeya que, con cierta frecuencia, involucra sortear cataclismos y vicisitudes diversas, en el mientras tanto de esa clase de eventos que modifican diametralmente nuestra forma de percibir el mundo. En tal sentido, pocos elementos pueden encerrar mayor misterio que la fragancia de lo inabarcable, lo inasible y lo incognoscible.

Infinito, puede encontrarse su representación figurada bajo las circunstancias más disímiles; tanto en una cinta de Moebius como en la geometría de la doble hélice molecular. Un concepto al que intento condensar, drenar y expandir en estas páginas, tensando la cuerda de lo verdadero, sostenida por el peso que regula ambos extremos. Es materia filosófica, no despojada de cierto escepticismo, reflexionar acerca de la índole que reviste tales límites. Paradojas de nuestra condición, el momento es ahora y, dicen, todo lo que nace morirá. ¿Qué hacemos con el tiempo que nos es dado? No es menor preocupación. Yo resolví escribirlo cuánto más pueda; fiel a mí mismo, y en la absoluta autenticidad, solo así puedo ofrecer mi mejor versión.

INFINITO es una obra poética y orgánica, dispuesta alrededor de un lenguaje que dialoga en profundo nivel existencial y se pronuncia con urgencia. Es por ello que, los títulos de cada capítulo refieren, alegóricamente, a principios a través de los cuales intento explicar -y afirmar, de ser factible- porqué infinito es para siempre, atravesando estadios en igual medida luminosos como oscuros. Obscenas y lisérgicas texturas, mi genuina desfachatez. Dejarme aquí la piel, el corazón y la cordura, en cada línea, de principio a fin, es mi manera de gratificar la ceremonia que inspiró esta composición. Infinito. Desde la letra inicial al punto final. Da vértigo pensarlo. Es la sustancia de las cosas en las que se cree; si no hay fondo solo hay irremediable caída. A este tipo de abismos hay que asomarse con más curiosidad que precaución, indica la experiencia.

La escritura es, en sí, un acto de amor y sacrificio. Catarsis y adrenalina, algo se transforma dentro nuestro durante cada invención y allí contemplamos lo más parecido a una revelación. Una fuerza sobrenatural, ajena a cualquier control consciente, nos impulsa a seguir hasta que se nos indica, igualmente, el momento providencial de concluir la misión. Por otra parte, siento que este libro podría continuar escribiéndose eternamente, no tengo dudas…siempre y cuando lograra yo sobrevivir otro vendaval semejante.

Soy el abajo firmante en flagrante arrojo; por conclusión, fue hacer erupción o reventar. Una gota siempre alcanza para hacer rebalsar el vaso, y es de esperar que el impacto que provoquemos sacuda los confines del universo privado de quien nos lee. Similar a una botella lanzada a un mar huracanado; desconocemos cuál será su efecto y qué rol jugará el destino al respecto, pero deseamos que el mensaje llegue a ser eficaz y precisamente interpretado. Solo así entonces podremos vislumbrar la concreta magnitud de dicha entrega. Aunque, en parte, ya no nos pertenezcan las palabras; tampoco seremos iguales después de haberlas soltado, toda pérdida tiene su potencial. ¿Habrán acudido a tiempo? Yo di mi todo por ello. 

Capítulo 4, CONSIDERACIONES ARTÍSTICAS

a) ARTE, AUTORES Y CONSUMIDORES

CIRCUNSTANCIAS QUE RIGEN LA PRODUCCIÓN ARTÍSTICA ACTUAL

La figura del artista ha ido evolucionando y sufriendo radicales modificaciones con el transcurrir de los siglos, adaptándose al devenir de los diferentes movimientos, estilos, corrientes y tendencias que conforman la historia del arte. Inserto en un paradigma actual de globalización económica y cultural, el artista ha visto profundamente transformados sus modos de creación, difusión y consumo de obras.

Toda creación existe por fuera de los cánones que dicta la mercantilización; no es este el terreno que nos ocupa como autores independientes. Sabemos convivir con el éxito y el fracaso como variables oscilantes, de modo que otra próxima promesa de precariedad a sortear no supondría una amenaza suficiente como para impactar en nuestro cuerpo de obra y determinar el sentido de aquello que llamamos trayectoria. Un artista como tal debería estar dispuesto a pagar el precio de vivir bajo sus elecciones y principios, siguiendo, solo y tan solo, los designios de su deseo creativo. Un fin suficientemente redituable.

No resulta extraño al artista encontrarse, con frecuencia, sometido a una sociedad que impone una forma determinada de pensar, hacer y valorar. Liberarse de ciertos parámetros y arquetipos estipulados suele facilitar la realización personal. Más allá de que hagamos -o no- de nuestro oficio un vehículo de subsistencia, la nobleza y la pasión por la propia labor debería de constituir suficiente combustible creativo. Aunque la discusión tienda a polarizarse…

LA RESPONSABILIDAD ARTÍSTICA EN EL MUNDO DE HOY

Conlleva una enorme responsabilidad llamarse artista en el mundo de hoy. Habitamos un orden social que experimenta vertiginosas transformaciones, y en donde la hiperconexión, hiperexpresividad e hiperactividad a la que solemos vernos expuestos conspira en detrimento de la capacidad de atención, observación y absorción de contenidos. ¿Cuál es el alimento que a tu cerebro suministras?

Claramente, la imperante fugacidad hace primar a lo frágil y lo inestable. Luego, vienen otros dos gigantescos obstáculos a sortear: algoritmos y hegemonías. De cara al vacío absoluto, nuestro desafío es no perder profundidad ni sentido estético. Tempus fugit…

Como seres humanos tenemos, de un modo inédito a nivel histórico, la posibilidad de acceder, de forma instantánea, a cuantiosa información a la hora de formarnos y nutrirnos intelectualmente. A un solo click de distancia. Como artistas contamos con herramientas sumamente valiosas a la hora de comunicar, habitantes de un marco cronológico en el cual nuestro planeta atraviesa guerras, pandemias, enormes desigualdades sociales, un considerable peligro a nivel ecológico y la primacía de la inteligencia artificial. Por ello, hay cuestiones urgentes que requieren nuestro pronunciamiento y el arte es un excelente medio de concientización. Debemos utilizar las plataformas, soportes y tecnologías existentes a nuestro favor, siendo honestos, íntegros y consecuentes con el arte que practiquemos. Se trata de captar el espíritu del tiempo; lo que los alemanes llamaban 'Zeitgeist'.

LOS SENTIDOS METAFÓRICOS DE UNA OBRA DE ARTE

La instrucción en materia periodística nos vuelve adecuados en comunicar respecto a una obra de arte, analizándola y brindándola al público en informe esclarecido. El rol que genuinamente debemos desempeñar. No debemos olvidar que una obra de arte lo suficientemente relevante debería de poner en duda aquello que entendemos por realidad, llevándonos a reflexionar junto a su creador. Todo receptor será luego quien, bajo su mirada y en rigor de verdad, aportará la cuota necesaria de imperiosa subjetividad.

El desafío estético activa una serie de mecanismos analíticos operantes al momento de adentrarnos en las sucesivas capas del lenguaje sobre el cual deseamos profundizar. En tanto que representar no implica imitar la realidad, sino acceder a un mundo reproducido a través de símbolos que construimos, posibilitando la riqueza de acceso a un ilimitado campo de nociones e interpretaciones. En otras palabras, y haciendo propias las de Roland Barthes: el arte como código que funda belleza.

EL CRÍTICO COMO NEXO ESCLARECEDOR

El crítico de arte debe ser un puente entre la obra y el espectador, un vínculo entre el autor y la audiencia. Hacer crítica es aventurarse entre los múltiples sentidos de una obra y vincular a otras experiencias artísticas. Estas influencias están visibles, no solo para quien realiza la labor de divulgación, sino que también lo están en el consumidor promedio del arte y también en su creador.

Como actor cultural, encuentro riqueza en lo que lo alegórico posibilita, en lo que no está explícito. Personalmente, me resulta apasionante descubrir cómo una obra se nutre de referencias que establece con otros lenguajes. Su poder intertextual nos habla de que esa obra está 'diciendo' y se encuentra anclada en un momento, porque surgió del espíritu de un tiempo. De allí parte la escritura crítica: del deseo de reescribir la realidad y tener algo que decir al respecto. Habla de algo concreto que está ocurriendo alrededor y cada interpretación debe corroer ese paradigma.

Si entendemos la experiencia estética como la manera en que el ser humano interpreta los estímulos sensoriales que recibe del mundo circundante, dando lugar al conocimiento sensible, acaso, la labor del crítico puede ser entendida, también, como un facilitador de sentidos, para lo cual es indispensable la participación de un espectador activo: el eco personal que suscite en él determinada obra, completará sus posibles significados.

El arte es la evidencia de la existencia humana en este planeta; una actividad expresiva fundamental en donde lo individual se funde con lo universal. El arte sintetiza ideas preexistentes y allí es cuando todo autor se convierte en un pensador estético con cabal sentido de anticipación: por más que no lo sepa, está escribiendo de algo que lo precede, porque el minuto cero en la historia del arte no existe.

EL CONTRAPESO ENTRE ANÁLISIS Y OPINIÓN

La disquisición entre crítica de arte y mera opinión es algo que circunda nuestro oficio. De la misma manera no es lo mismo alguien que se entregue a estudiar concienzudamente e intente desglosar los sentidos del lenguaje a quien libremente se pronuncie sobre determinado objeto artístico sin tomar con seriedad el oficio en cuestión. No cualquiera está capacitado para analizar tal o cual expresión …o el hecho de hacerlo no quiere decir que está formando juicio crítico alguno. En otras palabras, la retórica como instrumento para comunicar eficazmente el decir no está al alcance de todos por igual. Ergo, ver y valorar películas no significa necesariamente apreciar.

El crítico como facilitador de sentidos o amplificador de percepciones, cumpliendo su función mediadora, acerca al espectador la experiencia estética, y en simultáneo vuelve aún más creativo su rol. El ejercicio de la crítica debería potenciar todo imaginante, y a sus fines es que comparto la siguiente cita:

'…el crítico es un creador que completa el espectáculo, viéndose obligado a escribir el último tramo de la obra. Hacer crítica es adentrarse en el caos, en el misterio, en la pasión; en dominar lo inentendible, camino al encuentro con lo apolíneo, lo dionisíaco, lo lúdico y lo sensible…'

José Monleón, entrevistado por Osvaldo Pelletieri para Espacio 6-7, 1991

ARTE SALVAVIDAS

Todos los seres somos indefectiblemente creativos, en tanto crear es descubrir, disfrutar, inspirar, expresar. Con la experiencia creativa tomamos mayor conciencia de nosotros mismos. O, mejor dicho, de zonas no habituales de nosotros mismos. Es preferible abandonar prejuicios estéticos delimitados por la propia subjetividad, otorgando validez al cuestionamiento de nuestra auténtica capacidad. ¿Hasta dónde estamos dispuestos a llegar?

Si bien la carga genética puede predisponer el talento creativo (el don innato), es sabido que existen una serie de factores de incidencia cultural que determinan un rol preponderante, como lo han enunciado numerosas corrientes precursoras del pensamiento divergente. Esta vertiente teórica, en boga en las últimas décadas, valora la intención de alterar el paradigma comúnmente aceptado en la búsqueda de la singularidad creativa basada en vivencias personales, casi como un instinto de supervivencia frente al sometimiento ante todo mandato establecido. En lo personal coincido: todo ser ajeno a la creatividad sucumbirá bajo las brechas y regímenes rupturistas que impone la sociedad moderna. ¡Ahora salgamos a buscar la solución menos frecuente!

DESTROZANDO TODA CAPACIDAD DE EQUILIBRIO

Como seres creativos estamos acostumbrados a nadar en contra de la corriente...hasta el punto de vernos matriculados como buenos navegantes en alta mar. Vamos a ciegas, pero vamos. No es el equilibrio lo que mejor nos (¡tal vez su falta nos potencie!), y la denodada búsqueda de la belleza implica sus riesgos, si es que pretendemos no volvernos prescindibles. No es sencillo legar una huella perdurable en este mundo tan extraño y complejo, reiterado en lo anodino, superfluo y vacuo, de fugaces -aunque para algunos redituables- formas.

Quienes creamos sabemos de qué se trata, surcando terrenos de profunda incertidumbre; es nuestro diario ritual y ceremonia. No agota nuestra capacidad de asombro ni la virtud de filtrarnos bajo sus designios. Hay que saber cuán profundo introducirse y también conocer los mecanismos para salir ileso, a nivel emocional. Quizás sea, paradójicamente, la pérdida del equilibrio la condición necesaria para lograr el acto alquímico. ¿Habremos interpretado finalmente el orden en medio de este absoluto caos?

TODO LO QUE HAY EN MÍ

El arte significa para mí un alimento espiritual indispensable. Una fuente inagotable donde siempre encontraré inspiración. Una brújula para guiarme en el camino, a menudo esta vida nos distrae con su cotidiana rutina. El arte es un grandioso instrumento para comprender otras culturas y conocernos mejor a nosotros mismos. Una ventana planetaria a infinitos nexos, referencias, influencias y apetencias.

Como escritor, siempre he tratado de perseguir la versatilidad, de nunca quedarme quieto, de explorar nuevas formas de expresar mi mirada artística sobre el mundo que me rodea y acerca del cual deseo pronunciarme. De allí parte mi amor al arte en cualquiera de sus formas, una revelación adolescente que luego no hizo más que expandirse. Primero fue el cine, el hallazgo mágico de la pantalla a oscuras. Casi en simultáneo, fue esa biblioteca que se convierte en personal refugio; heredamos un tesoro cultural íntimo y privado. También, por aquellos años, el hecho de descubrir la música a través de discos y canciones pertenecientes a una época pasada, constituyó un faro emocional. Años más tarde, comenzaría a adentrarme más y más en el mundo del teatro y las artes plásticas, vitales revelaciones que me acompañan hasta hoy, y sobre las cuales he profundizado en mi trayectoria periodística.

De toda aquella revelación ha pasado ya demasiado tiempo. Sin embargo, siento que tengo todavía más cultura por conocer, incluso más de lo que he podido consumir o escribir al respecto. Creo que el camino por delante es infinito si la curiosidad no nos abandona. Como siempre un factor determinante es el tiempo y el uso fundamental que hagas de él. Para el autor, un determinante elemento y voluble materia de trabajo.

b) ALGUNAS DISCIPLINAS ABORDADAS

CINE

¿QUÉ ES EL CINE?

El cine, inagotable fábrica de sueños, produce sobre nosotros un encantamiento singular, y a todos quienes transitamos el medio –directores, críticos, espectadores- nos atraviesa tan inmediata fascinación.

Porque el cine, a través de sus mundos fantásticos, nos permite vivenciar experiencias que jamás ocurrirían en la cotidianeidad de nuestras propias vidas. Visitar un mundo de ficción es internarnos en la piel de personajes que nos llevan a recorrer senderos maravillosos, haciendo real la fantasía. Mi fascinación por el séptimo arte surge de un modo muy pueril en la infancia, con el videoclub de barrio, mi primer recuerdo de romance cinéfilo. Fue allí donde comencé a adentrarme en su infinita galería de sueños, descubriendo, a la par, la mística incomparable de una sala a oscuras y el mágico acto de contemplar una película sintiéndote parte de ese ritual compartido, y a la vez, tan íntimo.

LA CINEFILIA

La cinefilia nace en los tiempos de los cineclubs, y podríamos pensar su origen si nos remontamos a la posguerra francesa y el creciente interés por la teoría cinematográfica, llevada al ámbito académico. Su acepción legitima el amor por el séptimo arte y por todas aquellas películas que forman parte de nuestras vidas. ¡Nuestra herencia cultural!

Es también amar a aquellas estrellas bajo cuya piel quisiéramos colarnos, aunque sea por un instante. A aquellos directores que nos han maravillado con su forma de concebir el mundo, permitiéndonos situarnos, como espectadores, en un verosímil que escapa a lo cotidiano. El cine avala este tipo de vivencias: es una usina inagotable de fantasías.

Tal y como su término lo indica, el desenfrenado amor por el arte cinematográfico ilustra un lazo afectivo irrenunciable; y el cual revivimos cada que vez que cumplimos con el bendito ritual de sentarnos en una sala a oscuras, dispuestos a ver un film bajo el formato adecuado. Mientras la magia persista, como escritores seguiremos intentando poner en palabras semejante nivel de fidelidad y compromiso. No dejemos de asistir a una sala de cine.

LA FORMACIÓN CINÉFILA

Un cinéfilo y un espectador que acude al cine no representan, necesariamente, a la misma persona. Considero que el cinéfilo es ese tipo de consumidor de cine que se sale del lugar común y convencional para adentrarse en un tipo de acercamiento analítico sobre el lenguaje, y este tipo de abordaje requiere un atributo extra, si se quiere un plus, que refiere a la noción específica que se tenga, en cuánto a su concepción como arte y lenguaje. Claramente, no hallaríamos en la misma ecuación a los intereses del espectador medio.

Conocer a fondo el lenguaje es intentar descifrar los múltiples sentidos de una película; por ejemplo, a través del análisis en la riqueza de su puesta en escena o trabajo de cámara. De manera que el cinéfilo, más que ningún otro semejante, se motivará ante tamaño desafío. Suelo graficarlo con el siguiente ejemplo: el fanático más acérrimo querrá ver todas las películas posibles y comprenderlas. Mientras un espectador más habitual de Hitchcock puede llegar a conocer películas como "Psicosis", "La Ventana Indiscreta" o "Vértigo", para un cinéfilo será imprescindible haber visto películas como "Frenesí" o "Topaz", pertenecientes a la etapa más madura y menos popular del cineasta británico.

Mientras el cinéfilo se compromete a comprender los sentidos del lenguaje cinematográfico, es tarea del crítico -y del docente- alejar al espectador común tanto cuánto sea posible de esa zona de confort en la que podría perfectamente situarse cada vez que se dispone a ver una película, por el mero hecho de gozar de un momento entretenido. Huelga decirlo, una definición no invalida a la otra, y pueden ambas, a fin de cuentas, encontrarse bajo una misma condición. La pasión que el cine engendre en cada quien es absolutamente individual e intransferible.

ESCRITO EN EL TIEMPO

Al momento de adentrarme en el extenso proceso de revisión, selección, reescritura y corrección que implicara la concepción de mi debut literario –la antología THE END-, me aboqué al rescate de centenares de textos de mi autoría, la mayoría de ellos previamente divulgados en medios digitales, otros perdidos en el fondo de mi disco rígido. Curiosamente, este fue el primero que hallé, y, a modo de compartir parte de mi intimidad con cada lector, elijo dar a conocer la introducción a la versión borrador del ensayo denominado "Western, el género norteamericano por antonomasia". Su publicación original data del año 2010. ¡Cómo vuela el tiempo!

El western es un género americano clásico a través del cual hemos podido disfrutar de epopeyas mayormente situadas en el Oeste Norteamericano del siglo XIX. Es innegable el encanto cinematográfico que produce este tipo de films, cuyas connotaciones respecto a dinámicas humanas, se resignifica en valores atemporales que reflejan los cimientos morales de un pueblo. Como género clásico del sistema de estudios americano, el western ejemplifica los basamentos de la sociedad de aquel tiempo y es el que probablemente mejor defina, no solo al epicentro de la industria cinematográfica mundial, sino también al llamado american way of life. En tal sentido, representa el paradigma por antonomasia, si tenemos en cuenta las estructuras narrativas que patentaron su estilo y traducen las bases ideológicas de una nación. En su faceta clásica, constituye un mosaico sobre la América instaurada, sus creencias y convicciones, lo suficientemente hábil como para conjugar historias repletas de entretenimiento y tenor ideológico. Una formulación que pone a prueba el equilibrio del artificio cinematográfico, en pos de entregar un producto que mantenga al espectador al borde de su asiento durante un par de horas y, en simultáneo, lo identifique respecto a imprescindibles hitos que conforman la fundacional hazaña colectiva.

LA FATALIDAD EN CLAROSCURO

Dentro de mi amplia gama de interés, el género policial constituye un temprano polo de atracción. Primero, como cinéfilo consumidor; luego, enriquecido por la información con la que el estudio en la materia acaba nutriéndote. Del cine negro me sedujo siempre su habilidad para inmiscuirse en la oscuridad del alma humana, bebiendo de las fuentes del psicoanálisis y el existencialismo. Inseparable a su proliferación como género del Hollywood clásico encontramos a la figura del icónico detective que prolonga su estirpe de herencia literaria: lacónico, pesimista, nihilista, escéptico… ese innato romanticismo puede verificarse, ya sea desde su configuración americana o desde la tradición noir francesa.

Si el género negro es un reflejo de los miedos intrínsecamente humanos, la singularidad de su concepción estética se asume bajo un encanto que logró sortear las profundas transformaciones sufridas a lo largo de su evolución en décadas. Una mirada apasionada sobre la prolífica tradición del cine y la novela negra nos arroja una serie de nombres insoslayables de films, autores y directores, dignos de mención. Casi un centenar de ellos conforman la columna vertebral de mi libro CINE NEGRO: VARIACIONES DE UNA PASIÓN, volumen inaugural de la antología cinematográfica THE END.

El policial demostró, en su etapa más pura, una riqueza incontrastable que ha resonado hasta nuestros días, y tan provechoso resulta conocer sus raíces iniciáticas y era de esplendor como su posterior reinvención moderna. Ámbitos sórdidos, historias profanas. Con notable sentido de actualidad, prefiguró la desesperanza y el desencanto del hombre de su tiempo, con un marcado sesgo existencialista. Para muestra basta comprobar la magnífica creación ficticia de Raymond Chandler, el detective privado Philip Marlowe, interpretado por actores como Humphrey Bogart ("El Sueño Eterno", 1946), Elliot Gould ("El Largo Adiós", 1973) o Robert Mitchum ("Adiós, Muñeca", 1976). ¡Y en sus incontables hijos dilectos!

En tan asombrosa capacidad de reinventarse y adaptarse a lo largo de las décadas reside la clave de su perenne fascinación, producto de una realidad que atañe a nuestra condición cinéfila: este tipo de historias no envejecen ni dejan de identificarnos jamás.

SIN PUNTO DE COMPARACIÓN

Orson Welles constituye un caso de trascendencia única. Su desaparición física -en octubre de 1985- se produjo justo a tiempo en que los críticos de la época y el propio público, que durante tantos años le diera la espalda, comenzaban a reconocerlo por su inconmensurable talento y el grado de transgresión que su figura encarnó: se trata de un auténtico pionero e inventor que revolucionó las bases del cine de su tiempo… y también del futuro, aun sin el beneficio de la duda a su favor. Como otros grandes artistas a lo largo del tiempo, el autor fue un incomprendido en su era. Un auténtico genio maldito.

La obra wellesiana se retroalimentó en su propia pasión por el cine como arte en constante evolución, impronta de una llama incandescente reflejada en esa necesidad imperiosa de desafiar las reglas de forma constante. Inmerso en ese vértigo creativo, logró dar rienda suelta a su prolífica obra, de magnitud y entidad singular. Para entender la permanencia de su figura a lo largo de los años y su esencial contribución al progreso del cine como lenguaje, basta evidenciar el carácter pionero de sus películas, las cuales empleaban una técnica depurada, recursos visuales renovados
y una narrativa dramática desconocida hasta entonces.

Actor estrella o de reparto, director, guionista, productor radial…Apasionante me resultó rastrear su legado en el libro ORSON WELLES: LA MIRADA BARROCA, segundo volumen de la antología cinematográfica THE END. El creador de gemas como "El Ciudadano" (1941) y "El Cuarto Mandamiento" (1942) sacudió los cimientos del cine clásico mediante una concepción que subvirtió las armónicas formas del relato convencional. Créanme que su impacto se deja sentir a un siglo de su nacimiento: invito a todo cinéfilo a ver su film póstumo, titulado "Al Otro Lado del Viento" (2018); resume todas sus inquietudes y convicciones estéticas.

¿SUSPENSO EQUIVALE A MANIPULACIÓN?

Si entendemos el suspenso bajo el método en que fuera concebido por Alfred Hitchcock, podríamos equiparar sugestión a manipulación, sin temor a precipitarnos. Porque el cineasta británico marcó a fuego un estilo que no tiene parangón en la historia del cine, conjugando arte y entretenimiento de modo inmejorable. Su manipuladora naturaleza, perseguida a lo largo de una carrera que se extendió por seis décadas -su primer largometraje fue "The Pleasure Garden" (1925) y su último "Family Plot" (1976)-, puede ser ejemplificado de manera pragmática: el contenido se adapta a la forma.

En los relatos hitchcockianos encontramos temáticas y obsesiones abordadas de forma recurrente. Doce de ellos seleccioné para mi trabajo de tesis ALFRED HITCHCOCK: EL MAESTRO DE LA SUGESTIÓN. En cada uno encuentro presente el dilema de la identificación: a través de sus personajes, el director construye mecanismos de conducta que despliega minuciosamente ante nuestra atenta mirada. Es por ello que los films del autor de obras como "Los 39 Escalones" (1935) y "La Ventana Indiscreta" (1954) traen aparejada la efectiva complicidad con las prácticas éticamente cuestionables o psicológicamente aberrantes que, a menudo, envuelven a sus criaturas.

CUANDO LA DISCUSIÓN TIENDE A POLARIZARSE

Aún con las limitaciones de toda industria cinematográfica que no pertenezca al primer mundo, el cine argentino ha sabido labrar un relato repleto de obras, artistas y films cercanos a nuestra memoria y corazón. Si se trata de hitos que marquen su rumbo, es posible detectar una serie de factores insoslayables que lo posicionaran, y esto no amerita dudas, como una potencia latinoamericana por excelencia durante la primera centuria de existencia. Sin embargo, es el cine nacional de factura contemporánea el que se constituyó en objeto de mi interés y escritura de diagnóstico para el libro CINE ARGENTINO: LA PANTALLA EMERGENTE, antepenúltima estación de la antología THE END.

A través de una veintena de películas elegidas, intento en dichas páginas verter mi postura respecto al proceso fílmico que claramente comienza a vislumbrar el nacimiento de una era, apenas comenzado el nuevo milenio. El recambio generacional, que naturalmente acontece, posibilitó acercamientos renovadores en evidente signo de madurez, las cuales colaboraron al renacimiento artístico de un cine que cerraba sus heridas del pasado, sin desligar culpas propias ni olvidar errores amparados en una etapa nefasta y aciaga, donde el medio conspiraba contra la idea, como ciertamente ocurriera durante la última dictadura militar. Un daño que llevó décadas reparar y que sumió a la industria vernácula en un prolongado lapso de vacuidad y estancamiento, con la excepción de exiguos ejemplares que se dignaran a correr verdaderos riesgos estéticos. Materia de latente debate entre los círculos críticos: ¿favorecer la continuidad o preferir la ruptura?

Existen dos sucesos de obligatoria lectura a la hora de evaluar el peso específico de lo transicional. Casi como un movimiento en espejo que define a sendas etapas de absoluto quiebre para el terreno audiovisual local, el surgimiento de valientes y renovadoras vanguardias como los llamados Nuevos Cines, durante las denominadas olas sesentistas y luego proliferando bajo la nutrida camada independiente surgida hacia mediados de los noventa, consignan vitales antecedentes para repensar nuestros modos de conducción, producción y masividad. En manos de notables cineastas, como ejes de respectivas corrientes, nuestro cine nos legó valiosísimas joyas responsables de moldear el presente y allanar un camino futuro de proyección internacional, reflexionando acerca de marcas identitarias de índole política, social y cultural, capaces de traducir en veinticuatro fotogramas por segundo nuestra idiosincrasia como pueblo.

Pensar en términos de continuidad o división, seis años después de editado el citado ensayo, vuelve al debate pertinente, si tenemos en cuenta las incógnitas 'con I mayúscula' que actualmente se ciernen sobre nuestro vapuleado sector. No olvidemos que habitamos el país de la antinomia.

¡AUTOR!, ¿AUTOR?

Cuando escribí mi libro GRANDES AUTORES DE CINE: UNA CIERTA TENDENCIA MUNDIAL tenía en claro que me adentraba en un terreno que suele levantar polvareda. La etiqueta de autor de cine puede, a veces, resultar un tanto incómoda.

El cinematográfico es un olimpo muy concurrido, aunque la selecta categoría de autor no aplique a cualquiera. Según la teoría concebida por Alexander Astruc, autores son aquellos directores capaces de verter una mirada del mundo coherente y consecuente a lo largo de todo su cuerpo de obra. A simple vista, uno debería de poder observar, película a película, eslabones que conforman una gran cadena de obsesiones, inquietudes, influencias y tendencias. A través de ciertas temáticas en común, el estilo refleja la ideología; es decir, el contenido se amolda a la forma, y no en viceversa. Principios respetados a rajatabla que son de digno elogio por parte de la crítica académica. Solían decir los precursores de dicha corriente (podemos rastrear sus orígenes en la escuela cahierista francesa) que un autor debía filmar con su cámara como un escritor dibujaba con su pluma trazos de absoluta singularidad. Eso es la marca personal.

Tal definición ratifica una verdad de perogrullo: el cine representa un valioso instrumento pedagógico para reflexionar acerca de culturas, sociedades y aquello que está sucediendo ahora en el mundo y que, de alguna manera, todo autor cinematográfico sintetiza a través de una obra.

INDEPENDENCIA AUTORAL

Una de las características del cine de autor es su fuente de financiación. De allí parte su independización del sistema de estudios, pudiendo desligarse este de los esquemas restrictivos de la industria. Tanto el resguardo ideológico como las marcas personales emparentan una concepción formal acerca del lenguaje, proveniente de la escuela cahierista nacida en Francia, junto con la Teoría de Autor Cinematográfico, corriente que también propulsara la independencia de filmar con cámaras livianas y a bajo costo.

Si consideramos al cine de autor como aquel en donde el director tiene un papel preponderante y su libertad es ilimitada, nos encontraremos ante un ejercicio formal en dónde el cineasta escribe sus propios guiones, expresando de forma personal su creatividad y plasmando así su huella autoral: sentimientos e inquietudes que forman parte de su cosmovisión serán representados de forma fidedigna.

Esto grafica las marcas personales: una sensible mirada del mundo y un determinante hilo conductor que pudiera rastrearse y comprobarse a lo largo de una serie de films. En busca de corroborar dicha hipótesis, me adentré en un abordaje ensayístico de absoluta complejidad como lo fuera 100 DIRECTORES DE CINE: ESTUDIO CRÍTICO DEL LENGUAJE.

CUÉNTAME UNA HISTORIA QUE AÚN NO SEPA

La relación existente entre cine y literatura, otro motivo de interés en mi ensayo titulado EL CINE FRAGMENTADO, ilustra una inagotable comunión. Desde comienzos del cine mismo, este ha utilizado a la novela como una gran dadora de historias: antiguos realizadores, se valían de obras literarias para desarrollar sus films, a modo de una gran fuente inspiradora de la cual se nutrían, estética y narrativamente. Lo que no implica que una sea sucedánea de la otra, un debate zanjado hace más de un siglo atrás.

El séptimo arte es concebido, fundamentalmente, como construcción y reflejo de la realidad producto del relato de acontecimientos, de igual manera, como, a través de la palabra, la literatura recrea ambientes y sigue cierto hilo temporal de acciones. Podemos señalar que, mientras la crítica especializada acerca el film a lo literario para establecer valores, la dimensión temporal del primero incorpora la función narrativa del segundo, haciendo primar en la película al trabajo del realizador.

Adaptar, transponer, reinventar. Resulta atractivo analizar los factores de libertad interpretativa versus fidelidad al espíritu autoral, puestos en juego a la hora de reescribir un texto y contextualizar su preeminencia. ¡Un equilibrio tan difícil de lograr y motivo de polémicas! No obstante, podemos afirmar, sin temor a precipitarnos, que el cine independiza a la literatura de este al describir el mundo, fijando la imagen en el tiempo como modo de representar la palabra escrita.

SIMULEMOS LA PERCEPCIÓN

Permítanme levantar polvareda. El cine comercial no es mala palabra ni tiene porqué reñir con lo que entendamos por calidad. Sin embargo, considero que el principal problema que hoy enfrenta el mainstream es el desgaste de ideas (entiéndase por remakes, franquicias y secuelas producidas hasta la saciedad) como común denominador de un territorio creativo en dónde el avance tecnológico conspira contra la idea: el auge de las experiencias de proyección digital como soporte narrativo para contar una historia acaba convirtiéndose en el principal motivo de su empleo y sentido de atracción, dando vida a contenidos en un todo vaciados de sustento. Fundamentalmente, me preocupa la rapidez con la que se diseminan trucos, efectos y rellenos clonados hasta el hastío. El colmo de la pretensión y la vergüenza ajena refrenda un mensaje que antepone artificio a contenido. Es más honesto y preferible dejar en claro las intenciones antes de registrar la recaudación de taquilla. ¿Augurios nefastos del cine del futuro? No estoy aquí para desilusionar a nadie.

POLÍTICAMENTE (IN)CORRECTO

Escribir sobre la historia del cine y sus protagonistas implica, en lo personal, una debilidad. A lo largo de una docena de libros publicados sobre cine he podido colocar en perspectiva la evolución de la industria, y me ha sorprendido (a veces no tan gratamente) la emergencia de algunas tendencias que suelo detectar como síndromes de una época.

Y me refiero, especialmente, a Hollywood. La meca vive tiempos de mayor apertura ideológica comparado a antaño; proveyendo igualdad de oportunidades a artistas del medio, sin discriminar género, raza o creencia religiosa; algo que nos resulta bienvenido y necesario…siempre y cuando no sea a costa de resignar calidad y originalidad. No debe extrañarnos, la industria cinematográfica, acostumbra a lavar sus propias culpas y redimir antiguas -y persistentes -omisiones, a tono con la necesidad del relato contemporáneo. Al fin, llegaría el día en que los ignorados cambiarían el curso de la historia: ¿y si el héroe fuera abiertamente gay? ¿o la heroína una mujer de color?

Haciéndose cada vez más evidente en las últimas décadas, el centro neurálgico del aparato cinematográfico a nivel mundial ha reflexionado acerca de los males que afectan a la sociedad durante el último siglo, a veces de modo acertado y en otras ocasiones mediante films meramente prescindibles, vehículos integradores de ideas progresistas que se ajustan todo lo más posible a las expectativas: cebo para Premios Oscar.

Especial atención recibieron de parte de los círculos académicos ejemplares de dudosa procedencia, apoyando causas política y socialmente evolucionadas: la reivindicación de las minorías inmigrantes, la superación de las barreras étnicas o la representación de la diversidad sexual se mostraron como ejemplares esquemáticos y previsibles de lo políticamente correcto, seguros de ser premiados y validados, funcionales a una línea narrativa que dilapida calidad en pos de convertirse en un instrumento aleccionador. El problema no es el qué, sino el cómo. Sigamos siendo inclusivos y veremos, como poco a poco, acudirán en masa a sustituir a meritorios escritores y realizadores.

La más pesimista de las corrientes de opinión se ha pronunciado sin eufemismos: 'Hollywood, otrora cuna de prestigio y símbolo de excelencia artística, ha muerto'. ¿Y qué decir de un star system epítome de la era clásica? Los cimientos del imperio y su reino de estrellas tambalean, de cara a un cambio drástico de paradigma: pináculo de jerarquía cultural, tal como lo conocimos, ha dejado de existir. Y aunque me esté quedando sin argumentos a favor, porque lo quiero demasiado, no me pidan que venga a escribir un epitafio.

¿HASTA QUÉ PUNTO EL CINE IMPONE MODELOS Y VALORES SOCIALES?

En la antología THE END, editada entre los meses de julio y noviembre de 2019, reúno, en ocho volúmenes, más de dos mil páginas, y más de quinientos ensayos temáticos acerca de la historia del cine. Entre algunas aristas recurrentes, hay una que en especial que destaca y llama mi interés: históricamente, el poder político ha utilizado al cine con fines propagandísticos. Pensemos en figuras preponderantes de la talla de Adolf Hitler, Iósif Stalin o Dwight Heissenhower, entre otros. Lo cual nos lleva a considerar al lenguaje cinematográfico como un poderoso instrumento concientizador de masas.

Si nos remontamos a los tiempos del silente, hallaremos una vanguardia fundamental como fuera la escuela soviética histórico materialista; el cine marxista propulsado por Sergei Eisenstein que posicionara al séptimo arte -por primera vez en su historia- como uno concebido como aleccionador del pueblo, y en donde la gramática del lenguaje –específicamente, el montaje – funcionaba como una herramienta capaz de moldear un mensaje y una idea a imagen y semejanza del interés político, en pos de identificar a sectores populares de afinidad. Por pura intención de adoctrinamiento, era pertinente llegar a adeptos desde una vereda ideológica irrenunciable. Si tenemos en cuenta regímenes extremistas o totalitarios, más aún gráfico resulta el cine propagandista con Leni Riefenstahl, quien realizara un documental llamado "Olimpia", con motivo de los Juegos Olímpicos de Berlín en 1934.

Para tomar magnitud del extremo al que el cine puede acceder, utilizando el factor propagandístico como excusa para filtrar valores morales en mensajes de claro tono social, basta verificar lo que ocurrió durante los años '50 en el cine de Hollywood, con la caza de brujas anticomunista (propulsada por el senador Joseph McCarthy) y la cantidad de directores que tuvieron que exiliarse antes que convertirse cómplices de la censura. Por otra parte, ¿qué podríamos decir acerca del deleznable mensaje racista y xenófobo que anida en una pieza fundamental para el séptimo arte como "El Nacimiento de una Nación"? Esta obra cumbre de D.W. Griffith, maestro entre directores, es por muchos considerado no menos que un bautismo de fuego para el cine como lenguaje instituido con letras mayúsculas. Como pueden ver, la trama no hace más que complejizarse.

Esta serie de fenómenos dignos de mención nos anima a reflexionar respecto al fino límite que separa la postura ideológica que toma determinada película y su responsable artístico, y, a su vez, cómo ésta se relaciona con el contexto socio-político, para hacer de su consecución, o bien un instrumento de denuncia, o bien un vehículo ideológico de cuestionable proceder.

Cada expresión artística toma referencias de la realidad para tamizar de subjetividad su mensaje: en última instancia, ser eco de una realidad no significa, necesariamente, avalar aquello que se intenta demostrar. No obstante, considero que la película y el autor son inseparables de la realidad que los atraviesa; toda obra de arte es hija de su tiempo y capta, de alguna manera, aquello que está ocurriendo a su alrededor, pronunciándose al respecto. Si así no lo fuera, ¿cuál sería el sentido del arte en sí?

LA IDEOLOGÍA EN CONTEXTO

Cada artista tiene el irrevocable derecho de pronunciarse acerca de aquello que sucede a su alrededor: el oficio creativo es acción que decodifica la propia cosmovisión, y esto exige congruencia. Lejos del conformismo y la previsibilidad, cualquier forma de arte o dispositivo que se aventure a desentrañar los sentidos del lenguaje que explora se compromete con aquello latente en derredor, quedando la propia mirada sujeta a un evidente grado de subjetividad.

Toda obra cinematográfica implica, de por sí, un mundo de arbitrariedades y relativismos, y la ética no deja de ser un aspecto fundamental en la vida de todo autor: nada de lo que sintetice a través de una obra acabará libre de juicio. Por ello, contemplar de acuerdo a tiempo y contexto se asume imprescindible. Al respecto me explayé con anterioridad, en EL CINE FRAGMENTADO: PERSPECTIVAS PARA PENSAR EL CINE A UN SIGLO DE SU NACIMIENTO, segundo tomo incluido en la antología que denominé THE END.

Podría nuevamente citar la polémica que se suscitara con el estreno de la formidable película de Oliver Hirschbiegel, "La Caída" (2004), en donde al gran actor Bruno Ganz interpreta a un Hitler al que muchos pseudo-especialistas tildaron de abordaje 'humanizador'. En realidad, lo que este formidable film histórico de denuncia estaba mostrando -y que otros teóricos de la vanguardia expresionista como Siegfred Kracauer o Lotte Eisner se habían encargado de demostrar mucho tiempo antes- era la perversión humana. Un ejercicio a fin intelectualizar sobre la figura del dictador como referencia al abominable nazismo, colocando en contexto coyunturas sociales y culturales, entre otras circunstancias que hicieron posible semejante barbarie. Lo que trataba el director es comprender a su personaje, acaso no de consentirlo.

Los alemanes suelen hablar del 'stimmung', refiriéndose al alma de una época; en otras palabras, su estado de ánimo. No significa que la brutal personificación que Hirschbiegel extrae de Ganz abrace tan condenable ideología, sino que, desde algún lugar más o menos objetivo se posiciona para intentar, metódicamente, llegar a su humanidad y comprender -desde una mecánica monstruosa y deleznable- aquello que históricamente sucedió y que el cine intenta reflejar a través del acto estético.

¿Qué ocurre, por caso, con cineastas que han utilizado una cuestionable ideología para avalar conductas francamente amorales a través de su respectiva concepción de arte? He citado anteriormente a los paradigmáticos Leni Reifenstahl -hábil arquitecta de la gramática visual y, a la postre, documentalista propagandista del nazismo- y David Wark Griffith -personaje que presenta un caso sumamente singular, cuyo infame mensaje racista se contrapone como una real paradoja para la historia del lenguaje cinematográfico-. ¿En qué sitial merecen ser realmente colocados? Sendos cineastas suscitaron encendidas polémicas, amén de que sus respectivas cualidades sentaran las bases del cine maduro e instauraran leyes de montaje y narración que mantienen al día de hoy vigente el llamado modelo institucional.

Tampoco resulta sencillo de discernir cuándo empieza o acaba la discusión si nos adentramos en la figura pública de directores cuyas decisiones en la vida privada terminan contaminando el espíritu de su obra y mancillando su legado. Pensemos en las delicadas problemáticas legales a las que se vieran sometidos autores de la talla de Woody Allen, Luc Besson o Roman Polanski. De igual forma, las delaciones a colegas perpetradas por Elia Kazan o Edward Dymytryk durante los años de listas negras y paranoia anticomunista, empañaron ciertamente la estima que el público hoy les guarda.

Es curioso pero cierto, el lado oscuro de genios, personalidades y de los más variados artistas de la industria acaba por relativizar el costado que mayor fascinación provoca. ¡Y eso sin tener en cuenta a los que creíamos intachables! Hazte la fama…

EL PODER DE SÍNTESIS DEL CINE SOBRE IDEAS VIVAS

El cine es un arte extremadamente joven si lo comparamos con otras expresiones como la pintura, el teatro o la literatura. Su exiguo recorrido de apenas ciento treinta años nos priva de cierta lógica distancia en apreciar su desarrollo y pronunciamiento sobre las coordenadas históricas en las que estamos situados. Sin embargo, es factible apreciar que el cine posee un considerable poder de síntesis y capacidad en captar el espíritu de su tiempo, pudiendo testimoniar, en apenas un par de horas de metraje y con gran poder simbólico, cuestiones fundamentales que atañen a la condición humana presente. Imágenes en movimiento que ostentan el valor de lo instantáneo para reflexionar con inmediata actualidad: pensemos en algunos eventos que cambiaron el transcurso de nuestra especie durante el siglo XX y cómo el cine se manifestó al respecto, representando un valioso instrumento pedagógico para reflexionar acerca de dinámicas sociales e hitos culturales. Las películas continúan siendo testigo incondicional del micro proceso de los pueblos.

MÚSICA

ADN ROCK

Mi ligazón con el rock data desde la adolescencia, gracias al impacto de aquella música que se convirtiera en una forma de ser y estar en el mundo, descubriendo, muy tempranamente, a una serie de artistas a quienes pronto vería erigidos como un faro que iluminaba de sentido toda circundante incertidumbre. Puedo definir al rock como un sinónimo de expansión mental.

En mi trayectoria, es inevitable pensar la serie ROCKEROS (compuesta por nueve volúmenes, y editada en 2020) como un homenaje a las figuras allí abordadas y, en la admiración personal para con ellas, existe el sincero deseo de hacer justicia a semejantes pioneros, mediante un acto escrito que intenta condensar en sus páginas carreras tan ilustres y prolíficas.

Si cada artista dejó su impronta en mi íntimo universo musical, no es de extrañar que este abordaje, consumado décadas después de aquella primera e ineludible señal, resulte sumamente parcial y subjetivo. Su recorte no persiguió jerarquías ni fines enciclopédicos, aunque pocos podrían discutir que los artistas elegidos representan a auténticos referentes generacionales.

En ROCKEROS pretendí revelar un atractivo viaje al mundo poético y creativo de una estirpe de nombres fundamentales que cambió por siempre mi cosmovisión, y la de muchos semejantes.

AHORA ERES UN PILAR DE TU SOCIEDAD

La música rock siempre ha sido considerada como un punto de inflexión y rebeldía, un fenómeno contracultural que busca expresar sus emociones de descontento ante la imperante desigualdad. Hemos atestiguado su calado tanto psicológico como espiritual, haciendo del instrumento político e ideológico un canal de demanda.

Si nos situamos a través de la historia, podemos encontrar a la canción de protesta como una vía de inserción a la sociedad de algunos individuos que, por un motivo u otro, no encajaban bajo determinados parámetros del sistema. Pensemos en el blues, que gritaba a viva voz la violenta situación que padecía la Norteamérica afro, poniendo sonidos a sus gritos de tristeza y emancipación. Medio siglo después, podríamos trazar otra comparable analogía con la explosión del punk -hacia fines de los años '70- como la forma más corrosiva de revelar una nueva forma de verdad anti convencional, asimilable al rock como la imagen de anarquía emparejada al caos, al exceso y el desorden. Una reacción ante el artificioso virtuosismo del medio y el estancamiento de unas condiciones sociales ciertamente injustas.

Entre todas sus variantes genéricas, tal vez el concepto que unifique universalmente al rock sea su constante crítica social; la música no es solo una herramienta de celebración y popularidad. En un apartado especial del volumen de ROCK DE MI VIDA: CRÓNICAS MELÓMANAS dedicado en exclusivo al de vertiente nacional, abordo el impacto social del fenómeno rock en nuestro territorio, pronunciándome al respecto de una poesía de denuncia que, en su clamor de libertad, sorteó la censura hasta conquistar su propio espacio de expresión.

Me pregunto cuál será la próxima y definitoria batalla que librará, en tiempos en dónde la hegemonía del género de sobra ha sido puesta en duda, ante el auge y la proliferación de los más variados ritmos urbanos y la configuración de un oyente musical que en absolutamente nada se le parece a su formulación más tradicional. Entre viejos prejuicios y nuevos desafíos, espero no haber llegado tarde a la cita.

DICES QUE QUIERES UNA REVOLUCIÓN

El rock llegó para despertarnos de un pronunciado letargo, para romper normas y reglas establecidas, para posicionarse, en su divergente terreno de resistencia, en contra de todo aquello que nos oprime, suprime y segrega. El rock es y será rebeldía, naufragio y salto sin red, rabia en estado salvaje y urgente mensaje social. Primero fue un fenómeno de culto que bailamos de modo incesante, luego acompañó la desfachatez una juventud que se despabilaba al amanecer del hipismo y el flower power bajo el lema de 'sexo, drogas y rock & roll'. Sin embargo, la verdadera revolución llegó para convencernos de que, más allá de estar de moda, el rock podía convertirse en un instrumento transformador que identificó su lucha al sentir popular. Esto le brindó un grandioso poder, inalterable hasta hoy: el rock pervive como brújula y motor de cambio permanente.

Naturalmente incorrecto, fue ese necesario ímpetu de desobediencia y disidencia. Ese mojón. Superando la mera imaginería, inclusive cierta incredulidad nihilista a su alrededor, su masividad no quedaría al margen del vertiginoso siglo XX, manifestándose en icónicas canciones, himnos cuya lírica reflejan su clara evolución como revulsivo instrumento artístico, atravesando contingencias generacionales e ideológicas. Tan apropiadas me resultan las palabras de Luis Alberto Spinetta, en su manifiesto "Rock, Música Dura: la Suicidada por la Sociedad": '…el rock no es solamente una forma determinada de ritmo o melodía; es el impulso natural de dilucidar a través de una liberación total los conocimientos profundos a los cuales, dada la represión, el hombre cualquiera no tiene acceso…'.

Todo lo que pueda añadir está de más.

VIVIMOS EN UN MUNDO POLÍTICO

Tomo las palabras firmadas por Bob Dylan en la canción "Political World" (incluida en el disco "Oh Mercy", 1989) para retomar una idea respecto a la cual me explayara en la citada serie de libros ROCK DE MI VIDA. En el rock, el compromiso se hace canción.

Hablar de rock es considerar la valía de un movimiento originariamente alternativo y contracultural (underground, si se quiere), complemento de la cultura predominante que rechazaba los valores sociales y los modos de vida establecidos, proponiendo otras vías de existencia. En este sentido, opté por el rock como marco ensayístico para abocarme a indagar en las primeras manifestaciones de un género musical rebelde por antonomasia, a través del cual sus intérpretes han realizado, de manera simbólica a través de sus líricas, protestas políticas que cuestionan las imperantes estructuras autoritarias de su tiempo.

Tengamos en cuenta que el rock tuvo como primaria raíz la música blues, que los esclavos africanos trajeron a las plantaciones de algodón en el sur de los Estados Unidos de Norteamérica. Más crudeza y opresión, imposible. El blues le influye y brinda estructura, para luego atravesar sucesivos procesos de adaptación y transformación, producto de la hibridación cultural entre el rhythm and blues y el country de la población afroamericana inserta en círculos blancos, hasta luego alcanzar un estatus de mayor compromiso político, fusionándose con nuevos ritmos e instrumentos. Algo se ha mantenido inmodificable, desde entonces hasta hoy: a lo largo de sus diferentes períodos y acepciones, la característica más distintiva del rock ilustra la disconformidad como respuesta a profundos conflictos de índole socio-política.

Nada que nos resulte ajeno como argentinos. Viajemos por un instante hacia 1982, en plena Guerra de Malvinas y con una nación al comando de una infame y asesina junta militar. En el sobre interno del disco "Yendo de la Cama al Living", Charly García hace suya la proclama vertida por Pete Townshend una década y media atrás: 'Si GRITA pidiendo verdad en lugar de auxilio, si se compromete con un coraje que no está seguro de poseer, si se pone de pie para señalar algo que está mal pero no pide sangre para dirimirlo, entonces es ROCK & ROLL'. Sobran más palabras…

¿ES POSIBLE AÚN HABLAR DE ROCKSTARS?

Absolutamente sí. Pensemos en un intacto Mick Jagger, haciendo lo que mejor sabe sobre un escenario con el desparpajo y la energía desbordante de hace treinta, cuarenta, cincuenta o sesenta años. Sinónimo de longevidad, junto a pioneros de la talla de Paul McCartney, Roger Daltrey o Robert Plant. Indudablemente, mientras no se retiren de la actividad en vivo seguirán haciendo la existencia más difícil al resto de los mortales… una vara difícil de igualar. Hablamos de magnetismo, y podríamos condensar también esa virtud en contemporáneos como Axl Rose o Enrique Bunbury, personalidades que abordé en los últimos capítulos de la serie de mi autoría ROCKEROS. ¿Qué tal si mejor ensayamos una posible definición?

Rockstar es todo aquel líder–léase, frontman- que posee la cuota de arrojo, talento y gravidez necesaria para convertirse en voz de una generación. Aquellos quienes supieron interpretar los códigos del género y recrear, bajo la propia mirada, un determinado tiempo histórico. Padres de una tribu, portadores de ese fuego sagrado. Porque ser rockstar es poseer el estilo y tomar la voz de mando para desafiar paradigmas; es animarse romper moldes. También, ilustra a todo aquel visionario capaz de llevar los designios de su concepción musical a terrenos ambiciosos y cualitativamente superadores.

En nuestro plano nacional, pensemos en un epítome de rockstar vernáculo navegando contra toda tempestad como Charly García, en el deslumbrante vanguardismo de un divo como Gustavo Cerati, en un arquitecto de rimas del lado incorrecto como Andrés Calamaro, en un fenómeno de dimensiones multitudinarias como Indio Solari o en un cultor del rock como impostergable forma de libertad: Fito Páez.

FOTOGRAFÍA

SI PARPADEAS TE LO PIERDES

Comencé a descubrir mi pasión por la fotografía hace aproximadamente doce años, y supongo que puedo atribuir mi constante indagación sobre esta forma de arte a mi infinita curiosidad, en la búsqueda de nuevas posibilidades de explorar la propia creatividad. Como artistas, no debemos nunca de perder la capacidad de asombro ni asentarnos en zona de confort alguna; solo así podremos adquirir una auténtica huella de singularidad, plasmando nuestra voz creativa en ideas y conceptos que nos representen.

A través de la fotografía intento comunicar a alguien igualmente sensible todo aquello que llama mi atención, y ese impulso implica estar atento a esa clase de fenómenos que la realidad circundante nos revela. Allí, nuestra mirada como seres creativos actúa como un tamiz, porqué no un prisma, por medio del cual se sintetizan y procesan rasgos, influencias o apetencias. El arte es un instrumento esencial para visibilizar y pronunciar las inquietudes de todo ser humano.

En materia fotográfica, debes de agudizar tus aptitudes de observación y tu gusto estético, fieles aliados al momento de intentar, al menos por un instante, detener tiempo y espacio para capturar esa belleza única e irrepetible. Existe un mundo alrededor vibrante, a la espera de que podamos apreciar y absorber su inagotable magia y energía.

UNA IMAGEN O MIL PALABRAS

Muchas veces me han consultado en qué se vio modificada mi faceta como comunicador cultural y autor, cuando luego de expresarme durante tantos años a en el campo de la palabra escrita decidí hacerlo solo a través de imágenes. Opino que es completamente distinto y no anula ni limita una a la otra.

La fotografía, gran compañera de aventuras, me permite un camino de expresión que no encuentro en la escritura. Y aunque se me relacione más con la faceta ensayística que con la imagen, los desafíos que se me presentan y las herramientas expresivas a las que recurro durante mis procesos de captura apuntan el vuelo artístico en opuesta dirección; aspecto que no debería de modificar la pasión y el compromiso con los que te abocas a ello. En lo personal, me siento absolutamente a gusto y en libertad con ambos, brindándoles mi esencia creativa y sentido del perfeccionismo y del trabajo sin descanso, a fin de brindar la mejor versión de aquello que siento pertinente comunicar.

Me estimula tener por delante un vasto territorio a explorar, hecho de nobles materiales. Instrumentos a través de los cuales mi interés estético, poético e intelectual desea pronunciarse.

COLORES SAGRADOS

En su último año de vida, el cineasta Derek Jarman escribe y publica el inclasificable ensayo existencial "Croma". Paciente terminal de SIDA y una de las pocas figuras públicas en hablar abiertamente de la enfermedad, concibe este testamentario y monumental trabajo, calificado como 'una autobiografía de retazos que indaga en la combinación cromática y su procedencia cultural, enlazada con la propia experiencia sensible del color'. Al día de hoy, continúa siendo uno de mis libros favoritos: el poder y significado de los colores, a través de las diversas variantes teóricas que lo han estudiado en la historia del arte, es una faceta que especialmente captura mi interés. Y en similar línea de referencia literaria podría colocarse al díptico autoría de Alexander Theroux, titulado "Los Colores Primarios/Los Colores Secundarios", edición de cabecera para todo amante del arte.

Las gamas cromáticas dicen tanto acerca de la espiritualidad presente en cada obra u objeto artístico, de la emoción o estado de ánimo de quien se pronuncia y de marcas culturales atávicas. La narrativa que cada imagen construye nos otorga conocimientos de gran riqueza sobre el origen de nuestra condición. Inspirado por los grandes maestros, he podido aplicar estos preceptos a la concepción seriada de mis dos catálogos visuales publicados a la fecha: EL ASOMBRO SE PARECE A UNA FOTOGRAFÍA y FACTÓTUM.

EL ARTE DE SER BUEN AMATEUR

Tardé casi una década en mostrar al público mis fotografías. Lo hice con motivo de los sendos trabajos de retrospectiva antes mencionados, editados en años consecutivos. El trabajo con imágenes forma parte indiscutida de mi identidad como artista, aunque mi quehacer, más relacionado al campo de la escritura, indique que ha sido la excepción antes que la regla.

Seré exclusivamente autorreferencial en este sentido: reconozco el goce amateurista a la hora de practicar cualquier forma de expresión; no pretendo ganarme la vida con ello. Por otra parte, creo en los artistas autodidactas y creo profundamente en la intuición que a cada quien nos guía. La corazonada no falla, no puedes engañar tu propósito y misión en la vida. Solo aspirar a estar a la altura de tu pasión.

Para un artista, es necesario saber cuándo y cómo tomar riesgos. No obstante, toda formación que pueda adquirirse en el lenguaje o el área que sean del propio interés acabará enriqueciéndonos. Nos brindará firmes estructuras de desarrollo y evolución. Considero que vivimos aprendiendo, superándonos y descubriendo nuevas formas expresivas para comunicar nuestra mirada del mundo.

No concibo otra forma de seguir haciéndolo, en busca de exceder próximos límites, fronteras y expectativas. Cuando menos te lo esperas, aguarda aquello inesperado dispuesto a sorprender el curso de tu trayectoria. No pienses que ya has cumplido tu cometido.                      

...EN PROGRESO...

CRÉDITOS EN LIBRO DIGITAL (disponible Abril 2025)

Diseño de portada, contratapa e interiores: Maximiliano Curcio

Colaborador: Nicolás Soldo

Agradecimientos: Editorial Vuelta a Casa, Impenta Servicop, Gráfica 12/50

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